SEMINARIO

CÓRDOBA ARQUEOLÓGICA

 

 

 

 

Actividades - Año 2008

 

Ildefonso Robledo Casanova

 

 

 

 

 

 

 

CERRO DEL HIERRO

 

SIERRA NORTE DE SEVILLA

 

 

Cerro del Hierro

 

 

 

El día 17 de mayo los miembros del Seminario nos desplazamos a la Sierra Norte de Sevilla para, moviéndonos entre Constantina y San Nicolás del Puerto, visitar el denominado Cerro del Hierro, bello rincón en el que se aúnan las singularidades de la Arqueología Industrial y de la eclosión –estábamos en plena Primavera- de la naturaleza.

 

Comenzamos la visita en las inmediaciones de las Casas de los Ingleses, en las que residían los directivos de la compañía minera escocesa que hasta principios del siglo XX estuvo explotando estas minas de hierro. Desde allí iniciamos una ruta de senderismo que nos llevó hasta el corazón del cerro, en las inmediaciones de lo que hoy se conoce como Cueva del Ocre. El paseo nos permitió disfrutar con la contemplación de impresionantes paisajes, adornados con una explosión de flora entre la que destacaban las bellísimas jaras floreadas que jalonaban continuamente nuestro avance.

 

El Cerro del Hierro, que se formó en los tiempos de la Orogenia Hercínica, es el resultado de la intensa erosión que durante unos 500 millones de años ha venido sufriendo la roca caliza que constituye su base por el efecto de las lluvias y las heladas. En los tiempos en que toda esta zona estaba sumergida bajo el mar, las calizas formadas por los materiales marinos durante el Precámbrico cristalizaron en un nuevo aspecto marmóreo. Una vez que emergieron habría de producirse ese intenso proceso erosivo que se iría complementando con el relleno de materiales ricos en hierro.

 

Cerro del Hierro

 

 

Durante el recorrido por las antiguas instalaciones mineras, cuyos antecedentes se remontan a los tiempos de Roma, Ildefonso Robledo, que dirigía al grupo, fue comentando las singularidades de esta bella manifestación de arqueología y naturaleza, culminando las explicaciones, situados ya frente a la boca de la Cueva del Ocre, con diversas explicaciones acerca de las singularidades de este mineral, utilizando desde antiguo por el hombre como colorante. En esas explicaciones se profundizó especialmente en las creencias funerarias que pudieron existir en la Prehistoria e, incluso, se leyeron algunos textos entresacados de la novela “Al otro lado de la niebla”, de Juan Luis Arsuaga, parte de los cuales vamos a reproducir.

 

 

EL PUEBLO ETERNO

 

“Como el brujo más importante recordó con solemnidad a los miembros del campamento reunidos allí, para la suerte futura de un espíritu humano es más importante lo que se realiza por él después de su muerte que lo que el pobre difunto hizo a lo largo de toda su vida.

 

Las existencias humanas, explicó Chango, poca cosa son después de todo, pequeñas y breves historias de lucha por la supervivencia con algunos momentos de intensa alegría –el galanteo, los hijos, un día soleado en invierno, un campo florido en primavera, una buena comilona después de un largo ayuno- que a los hombres, generación tras generación, les parecen únicos, pero que se repiten una y otra vez desde que existen personas en el mundo. Lo que verdaderamente hace distintos a todos y cada uno de los humanos de las bestias es el Misterio, del que se tienen algunos indicios durante la vida, y en el que se entra plenamente cuando se pasa a formar parte del Pueblo Eterno. Por eso, recalcó el chamán, es más importante la Iniciación a la Muerte que se lleva a cabo en el funeral, que la Iniciación a la Vida, que se practica al alcanzar el muchacho el rango de cazador o la muchacha la edad de mujer casadera, cuando ya está preparada para dar la vida…

 

Cerro del Hierro

 

 

Una vez que todas las ceremonias concluyeron, se cavaron tres profundas fosas y en ellas se depositaron los cuerpos de Espiga en Verano, Álamo Temblón y, en medio de los dos, el de la mujer que había dormido con uno de los dos hombres y soñado con el otro durante tantos soles.

 

Entonces sacaron los hechiceros de sus bolsas de cuero grandes piedras de ocre rojo, que machacaron hasta convertir en polvo. Lo arrojaron luego sobre los cadáveres hasta cubrirlos con una fina capa encarnada que dejaba traslucir sus rasgos, y el chamán principal dijo:

 

-Con este almagre que es la sangre petrificada de la tierra os devolvemos el rubor de la vida, para que vuestro corazón vuelva a latir en la nueva existencia hacia la que os encamináis.

 

Cerro del Hierro

 

 

Entonces empezaron a rellenar de tierra las fosas y los rostros de los fallecidos fueron poco a poco desapareciendo. Cuando terminaron de hacerlo, y antes de irse de aquel lugar, el viejo chamán volvió a hablar…

 

…la única manera que se conoce de formar parte del Pueblo Eterno después de la muerte es que el ocre sagrado le devuelva a la carne el color de la vida…”