ASOCIACIÓN 

ARTE, ARQUEOLOGÍA E HISTORIA

DE CÓRDOBA

 

 

 

 

 

ACTIVIDADES REALIZADAS EN 2007

 

 

 

Texto:

Juan Gutiérrez García

 

Fotografías:

Ildefonso Robledo Casanova

 

 

 

 

Aljafería de Zaragoza

 

 

 

Asamblea General ordinaria

 

Son las 18,30 horas del sábado 27 de enero de 2.007, cuando da comienzo la Asamblea General Ordinaria de la Asociación “Arte, Arqueología e Historia” en el Salón de Plenos de la Diputación Provincial de Córdoba.

 

Abierta la sesión por el Sr. Presidente, don Francisco Olmedo, tras agradecer a la Diputación el cedernos este espacio para el acto, cede la palabra a la Sra. Secretaria que lee el acta de la sesión anterior y enumera las actividades realizadas en 2.006. A continuación, el Sr. Tesorero expone las cuentas del ejercicio anterior y el presupuesto para 2.007.

 

Sometido todo a los asociados les prestan su aprobación. Acto seguido, el  Presidente enumera las actividades  para el presente curso y, tras un intercambio de opiniones con los socios asistentes, se da por finalizada la Asamblea.

 

 

Presentación de la Revista

 

Terminada la Asamblea General, se inicia el acto de presentación de la Revista “Arte, Arqueología e Historia” en su edición de 2.007.

 

Abierta la sesión por el Sr. Diputado Provincial de Cultura, don Serafín Pedraza, el Presidente de la Asociación toma la palabra agradeciendo la ayuda prestada por la Diputación para la publicación y difusión de la revista  y resalta la importancia que ésta ha adquirido en diversos ámbitos del mundo cultural cordobés.

 

Seguidamente, el director de la revista, Ildefonso Robledo Casanova, relata la relevancia que ésta va tomando como obra de consulta en los temas de arte, arqueología e historia y la cantidad  de visitas que recibe al encontrarse ya algunos números en internet. Da las gracias a los Corresponsales de la Asociación  y a las personas que colaboran con sus artículos, terminando con una breve exposición de cada uno de los trabajos de esta edición.

 

Acto seguido, el Sr. Robledo cede la palabra a don Luis Alberto Palomo quien, tras dar las gracias porque se le permita publicar un trabajo sobre Fuente Álamo, explica brevemente los mosaicos que son la portada de la Revista de este año. Comenta la importancia de Fuente Álamo (Puente Genil), pues con el tiempo se convertirá en un referente sobre este tipo de yacimientos. Invita a todos a conocerlo y se ofrece para servirnos de guía en una próxima visita que nos comprometemos a llevar a cabo.

 

Finalmente, don Serafín Pedraza cierra el acto con palabras de elogio hacia la asociación,“una institución viva”. Resalta la importancia de la Revista y su continuidad en el tiempo:”crear una revista es fácil, lo importante y difícil es mantenerla” dice al animarnos a continuar con esta labor para terminar diciéndonos que podemos contar con la  Diputación para así proseguir con la difusión de la cultura en las ramas del Arte, la Arqueología y la Historia.

 

Seguidamente y como colofón, se hace entrega a los presentes de un ejemplar de la Revista, terminando esta enriquecedora  tarde – noche tomando una copita de vino en un agradable ambiente de camaradería y relajación, que se agradece.

 

 

Los baños califales (9 y 10 de febrero, 2.007)

 

Nuestra vocal de Arqueología nos convoca, y a su llamada respondimos unos cien asociados, a conocer los Baños Califales de Córdoba, a través de las palabras de don Pedro Marfil, arqueólogo restaurador  de este hallazgo, uno de esos “monumentos que dan sentido al entorno en que se encuentran”

 

A modo de recepción, don Pedro, con ayuda de diapositivas, localiza y nos describe el entorno social y político de la época, justifica la gran importancia de esta zona (Campo Santo de los Mártires), residencia del poder musulmán (Los baños están dentro del alcázar Omeya).

 

Localizados geográfica e históricamente el Alcázar y los Baños, don Pedro nos habla de los avatares sufridos por este yacimiento arqueológico descubierto en 1.903 por don Rafael Ramírez de Arellano al ver que había algo raro bajo la tierra donde se iban a plantar unos árboles.

 

No obstante su conocimiento,  fueron enterrados de nuevo hasta el año 1.961, en que el interés de investigadores, como los Sres. Ocaña, Salcines y Hernández, hizo posible  nuevas investigaciones para su puesta en valor que llega en una primera ocasión de manos del restaurador don Francisco Torres que ya hace posible su visita.

 

Con ayuda de la planimetría del lugar, don Pedro  nos introduce en las tres zonas del conjunto arquitectónico (baño califal del S. X; salón de recepciones de época taifa, S XI, y baño almohade, S. XII) que, a su decir, “se enseñan por sí mismos al disfrute de los ciudadanos”, explicando, al mismo tiempo,  el origen y evolución de los baños árabes que son, algo más que un lugar para la limpieza del cuerpo: son  establecimientos indispensables para la vida cotidiana de la sociedad musulmana donde se purifica el alma, se divierte el cuerpo y  se reanima el espíritu.

 

Son las nueve de la noche y la gente aún mantiene su atención y curiosidad,  que se pone de manifiesto haciendo preguntas y solicitando aclaraciones que el ponente responde con la amabilidad que le caracteriza.

 

Y quedamos invitados a visualizar in situ lo que esta tarde se nos comunica por medio de la  palabra ayudada de imágenes fijadoras de las explicaciones.

 

Y así lo hacemos. A las 11,30 del día 10 de febrero 07, el  mismo grupo de asociados nos reunimos en la puerta de los Baños Califales, situados en el ángulo de la muralla norte en la parte del palacio califal que correspondió a la Corona en el reparto que se hizo tras la Reconquista.

 

De aquí, nos vamos al antiguo vestuario (bayt al - Maslay)  donde un audiovisual (de unos 10 minutos) nos  pone en situación narrándonos el origen y evolución de los baños árabes.

 

A continuación, por el suelo cuya cota es la misma que la de la calle Caballerizas Reales, a través del pórtico ilustrado con imágenes de la época y vitrinas con restos arqueológicos (reloj de sol propiedad del Califa, fragmentos de cerámica almohade,  fragmentos de inscripciones cúficas, yeserías, vidriera reconstruida,  ..., una tinaja del S. XIV traída del Museo taurino), pasamos a recorrer  las distintas salas:

 

Sala fría (bayt al  - Barid)    con restos de pintura. Obsérvese que los muretes de ladrillo del fondo son el sostén de los cimientos de las casas que hay encima. Lugar de purificación por el agua.

 

Sala templada (bayt al – Wastany)   o de disfrute y reuniones. Sus capiteles son nuevos. De fondo se puede escuchar una conversación entre al – Hakam II, su hijo el príncipe Hisham y el gran visir Chafar

 

Sala caliente (bayt al – Sajun)   o de la gloria encima del hipocausto. Es curiosa la representación de la muerte de Abderramán V que se proyecta sobre la pared a base de sombras.

 

El salón taifa donde aún hay restos de las muchas yeserías que decoraban el salón en uso desde el S. XI hasta el XIV.

 

Baño almohade y zonas de servicios de los baños: leñera, horno, caldera cilíndrica etc.

 

No deje de ver las maquetas del palacio califal (S. XII) y la de los baños en su origen.

 

Todo fue un placer.

 

 

Pozoblanco:”del gallo, la encina y el pozo” (24 de febrero 07)

 

“Piedra y cal, sin otro particular”

 

El tópico “Paquirri” también es cultivado de alguna forma por los pozoalbenses que, tal vez, por eso, nos organizan una visita a la Plaza de toros, de 3ª categoría, donde un infausto día , 25 de septiembre de 1.984, fue cogido, con consecuencias de muerte, el torero Francisco Rivera, “Paquirri.

 

Tras hacer las fotos de rigor en “La gran corná” (de A. Teno) que hay frente a la plaza, monumento al toro que triunfa sin tener que matar al torero,  iniciamos nuestra visita a este gran pueblo vallesano  por la sala VIP  de la Plaza de toros en la que se visualiza en fotos la historia del coso desde 1.912 a 2.003, año de su remodelación. Aquí reconocemos a personajes que han pasado por este coso: Rivera, Calerito,..; vemos cabezas de toros que dieron esplendor a las figuras del momento, observamos las distintas dependencias de la plaza desde los chiqueros a la enfermería,  y nos adentramos un poco en su leyenda e historia.

 

Se nos pasa el tiempo rápidamente: ¡ bendita curiosidad¡. Ya son las doce. Es preciso dejar el redondel de la fiesta, pues nos tenemos que ir acercando al centro del poder municipal: el Ayuntamiento.

 

Y así lo hacemos, no sin antes detenernos en la ermita de San Bartolomé, S. XVI, punto de parada y peaje de los pastores de la Mesta y  lugar en cuyo entorno se forma  el primer núcleo de esta ciudad.

 

Es una iglesia austera, como los serreños, de una sola nave con arcos apuntados de granito.

 

Tiene cuatro puertas, una  a cada punto cardinal. La principal, que aún conserva su pequeño pórtico sobre pilares de granito,  miraba a la vereda. Pero como el pueblo creció detrás del altar, se ha abierto la puerta en este lugar para que la iglesia mire al pueblo que ha nacido frente a ella.

 

Continuamos nuestro camino por una de esas calles,  a las que aún no ha llegado la urbanización,  que son muestra de la realidad de aquellos tiempos de lanchas, piedras y  tierra, que, tal vez, inspiraron el mensaje que un anónimo graffittero nos ha dejado escrito en la blanca cal de una de sus fachadas:

 

“De las cenizas del mundo

dejadas por la crueldad humana

hemos nacido nosotros....

ángeles de la oscuridad”.

 

Pozoblanco (por los excrementos de las aves), con su gallo avisador y su encina  milenaria, a cuyo alrededor se asentaron (S. XIV) los  pastores que huían de la peste declarada en Villapedroche, origen de Pozoblanco, una de las Siete Villas con  nombre documentado ya en el s. XV.

 

Muy cerca la irreconocible Casa de la Viga, vivienda con portada con alfil en su origen, y la Casa de la Inquisición, S. XVI.

 

Nos detenemos poco tiempo en estos dos edificios que han perdido su sabor  para dirigirnos ya sin más dilación hacia el Ayuntamiento en cuyo salón de plenos nos recibe muy amablemente el alcalde don Benito García Latorre, quien, tras darnos la bienvenida a “la casa de todos”, nos demuestra que conoce nuestra Asociación, de la que le habla mucho su Concejal de Cultura, don Serafín Pedraza, al tiempo que entiende que este tipo de asociaciones son necesarias ya que son un buen instrumento potenciador y animador de la cultura

 

Tras una animada charla sobre la vida y cultura de Pozoblanco, ciudad que aparece casi todos los años en nuestra Revista gracias a la colaboración de don Manuel Moreno Valero, el Presidente, Francisco Olmedo, le hace entrega de un cordobán como recuerdo de nuestro paso por esta villa serreña.

 

El tiempo, y no el reloj de 1.889 que marca la hora desde el Ayuntamiento, nos invita a seguir nuestro itinerario si queremos llegar a tiempo a Los Godos donde nos servirán una buena y abundante comida que, como siempre, es un tiempo de convivencia y tertulia tan grata a los asociados que obliga al Intendente general, don Rafael Bancalero, a tener que interrumpir la sobremesa, dado que la tarde se echa encima. ¡ y tenemos que detenernos en Pedrique, “cósmica ventana (abierta)  al Arte/ entre montes y valles[1]¡

 

Pedrique, ayer “historia de hombres consagrados a Dios” dado su origen de monasterio mozárabe de siete ermitas, ampliadas a 12 por la orden cordobesa de los eremitas de la Orden de Belén, desamortizado en la época de Mendizábal, es hoy historia de un hombre consagrado a la creación: Aurelio Teno, el genio hecho Arte.

 

De su yunque y su fragua nacen homenajes al cetrero que se libera en el águila;  a Cervantes cuyo caballo alado extiende nuestra Lengua castellana por todas partes; a Fuente Obejuna, clemencia y solidaridad; a la Humanidad (UNICEF) que arropa al niño; a Roma al descubierto en el pez de Mérida; a los Pedroches enraizados en el hombre que mira afuera del Valle, pero con su cabeza vuelta hacia la tierra que deja atrás “ de jaras y romeros/ adelfas en flor .../ olivares  .../ corzos y ciervos..../ águilas plateadas..../;  al náufrago que mira con tristeza lo perdido; al aguador quemado por el sol; a la mujer, descanso del hombre,...Fusión de ideas (libertad, solidaridad, clemencia,...)  y materiales:”los volcanes de esta isla cósmica / topacio y amatistas han lanzado al viento./ Rubíes y esmeraldas inundan las praderas./ Y un palpitar de peces al zafiro de tus aguas/ da el aliento.

 

Mil cuarzos encendidos.../ (...)7 ¡ Van camino del yunque y de la fragua / para encontrar al Genio¡ que los transforma en toreros, desde el goyesco Pedro Romero o el seco Pepe Hillo al  picador gordo y enfadado terminando en las colleras que emergen de la sangre mezclada con arena para arrastrar el toro dando fin a la corrida.

 

El género humano (África – India – Europa) en cuarzo incrustado en metal esmaltado o en madera fosilizada, o en mica,.. “Cristal de cuarzo .../ Luz y fuego. Espíritu y Metal” y la Virgen  que “desde el Cielo / (ha) venido a esta Sierra y a este Valle / a inundar de Gloria el Monasterio/ ¡ Reina del Arte¡ que arropa a San Onofre “guardián del Monasterio de Pedrique¡  cuyos ojos miran hacia dentro, en tanto que los de la Virgen nos miran – protegen a nosotros.

 

Y el águila, “diosa del viento y de la brisa”,  y la cabra que “tiene el alma de hierro / y huecas sus entrañas”  y...el Cristo Cósmico que al irnos hacia el autobús, tras echarle una última mirada parece gritar:“¿Por qué, por qué me habéis abandonado / colgado en el abismo...?

 

Aunque, para sorpresa de muchos, añade:

 

“¡Con mi llanto de sangre Yo os perdono...¡

¡Con mi mano extendida Yo os bendigo...¡

 

Y con la tranquilidad recobrada volvemos a Córdoba.

 

 

Cádiz

 

El día  17 de marzo 07  iniciamos nuestro caminar muy de mañana para, después de desayunar en ruta, entrar en Cádiz tras cruzar Puerta tierra. La ciudad nos recibe junto al puerto con el levante habitual y la “salada claridad” (que diría el poeta) de una mañana luminosa.

 

Comenzamos nuestra visita por la plaza del Ayuntamiento (Plaza de San Juan de Dios) que recibe el nombre de la antigua iglesia barroca que, en parte, hoy se conserva adosada al lado izquierdo del Consistorio.

 

Cádiz

 

 

El edificio de las Casas Consistoriales de Cádiz, inaugurado en 1.799, presenta tres cuerpos de  diferentes estilos, predominando el neoclásico y el isabelino. En el centro del tercer piso, vemos el escudo que representa a Hércules con los leones. A ambos extremos de la fachada, las esculturas de San Servando y San Germán, patronos de Cádiz y a todo lo largo una banda con la leyenda: “Casas Consistoriales de la Muy Noble, Leal y Muy Heroica ciudad de Cádiz”.

 

Continuamos por el famoso barrio del Pópulo, antiguo barrio medieval al que se tenía acceso por un arco de la muralla (Arco del Pópulo (del pueblo) llamado así por un cuadro de la Virgen que allí hubo, que tenía una inscripción que decía: “Ora pro populi”. Sus calles estrechas y tortuosas alinean muchos palacios y casonas construidas  con la piedra de Cádiz (piedra ostionera), entre los cuales tenemos la casa – palacio del Almirante de indias, D. Diego de Barrios, bello ejemplo de palacio barroco del XII, con tres plantas: vivienda, almacén y oficinas, además de una hermosa torre vigía.

 

En la plaza adyacente, que hace un suave montículo, vemos la fachada de la casa donde Lope de Vega escribió “La Dorotea”. Debajo de la plaza está el teatro romano, aún por excavar y estudiar a fondo.

 

Otros edificios de este lugar son:

 

La gótica Catedral Vieja, hoy iglesia de Santa Cruz, mandada edificar por Alfonso X sobre los restos de una mezquita, reconstruida en estilo manierista tras ser destruida por bombardeos ingleses.

 

La Casa de la Contaduría (S. XV), donde se pagaban los diezmos, hoy reconvertida en Museo Diocesano. Es de estilo renacentista con detalles manieristas. Si recorremos sus salas podremos observar y, en ocasiones,  admirar: la Sala de los obispos con numerosos cuadros de prelados gaditanos; un Patio mudéjar; La Sala del Asalto con el cuadro que representa el asalto a Cádiz por ingleses y holandeses, así como la cruz de madera que presidió la misa que se celebró después del asedio; la Sala de los Marfiles presidida por dos esculturas en marfil y madera policromada de San Servando y San Germán, esculturas llamadas por el gracejo gaditano de “Los chinos” debido a los rasgos orientales que muestran al ser traídas, según parece, de Filipinas. En esta sala también es de destacar un crucifico en marfil, obra de Alonso Cano; La sala de las Termas con preciosas casullas y un San Cristóbal en mármol; y, al fin, terminamos en la Sala de las Custodias donde se puede admirar la “custodia del millón” que parece ser el número de piedras preciosas y perlas que la adornan.

 

Proseguimos nuestro itinerario y llegamos a la catedral. Sus obras, que se iniciaron en 1.720, según proyecto de Vicente Acero, continúan aún al final del primer tercio del S. XIX, bajo la dirección sucesiva de Gaspar y Torcuato Cayón, Manuel Machuca y otros.

 

Su fachada presenta un cuerpo central con la portada rehundida y sendas torres ochavadas en los extremos, bastante más bajas que las diseñadas en el proyecto inicial debido a problemas de cimentación.

 

El interior es de tres naves con capillas laterales entre los contrafuertes, crucero saliente, cúpula y girola con capillas absidales. Es de destacar la sillería del coro y algunas esculturas, obra de Luisa Roldán “La Roldana”.

 

La cripta, adonde bajamos, por debajo del nivel del mar, contiene enterramientos de obispos y canónigos de la ciudad y las tumbas de dos gaditanos ilustres: Manuel de Falla  y José María Pemán.

 

Nuestra andadura continúa por la plaza de las Flores presidida por la estatua de Lucio Junio Moderato “Columuela”, escritor romano nacido en Cádiz.

 

Seguimos por la calle Ancha y otras hasta llegar a la Plaza de la Mina donde, después de un pequeño refrigerio, entramos en el Museo Provincial de Bellas Artes en el que podemos contemplar los dos sepulcros fenicios de un hombre y una mujer entre otras obras de fenicios y romanos de la Sala de Arqueología  o los numerosos cuadros de artistas barrocos, en especial de Zurbarán, de la Sala de Pintura.

 

A comer, para después dirigirnos a la Torre Tavira, de estilo barroco, que debe su nombre a don Antonio  Tavira, su primer vigía encargado de observar el puerto y la bahía y avisar de la llegada de los buques cargados de productos procedentes de América. Es la torre emblemática de las 170 torres miradores que hubo en Cádiz durante los S. XVII y XVIII

 

Formaba parte del edificio – palacio de tres plantas, también barroco, donde tenía su vivienda, almacén y oficinas el acaudalado comerciante  Marqués de Recaño.

 

La torre termina en un mirador desde donde se pueden contemplar bellas vistas de la bahía, del puerto, de la catedral, del barrio de la Viña y de todo el caserío de la ciudad.

 

Dos de sus  tres plantas son salas de exposiciones, siendo la última una cámara oscura donde se proyecta una imagen viva y en movimiento de lo que está ocurriendo en ese instante en el exterior. Su funcionamiento es muy simple: La luz entra a través de una ventana, incide sobre un espejo y pasa por unas lentes haciendo que la imagen se refleje en la pantalla. Pudimos ver imágenes de toda la ciudad: gentes en las calles o en las azoteas, barcos saliendo del puerto, edificios conocidos de Cádiz,....Desde luego, disfrutamos y nos quedamos bastante impresionados.

 

Buen día, muy completo con regreso feliz a Córdoba.

 

 

El que no renaciere del agua...(24 de marzo 07)

 

Pronto llegamos a Espejo, a sólo 33 kms. de Córdoba, magnífica atalaya para ponernos en contacto con la Arqueología de la mano del Profesor Don Pedro Lacort, que amable y sabiamente nos da un paseo por uno de los mejores vestigios de la antigua Ucubi, El Aljibe.

 

Camino del Aljibe

 

Dejados los coches, nos adentramos por un camino con retos romanos por el que se accede a una zona de la antigua ciudad prerromana, que a finales del año 45 a. de C. es escenario de las guerras entre los senatoriales de Pompeyo el Grande con los PP. de la época o partidarios de Julio César.

Pronto nos encontramos frente a un pequeño edificio levantado sobre un manantial de agua que está a unos 8 metros de profundidad. Edificio existente desde la época prerromana y considerado como muestra de la “providencia divina” que cuida a sus criaturas con aguas mineromedicinales cuya ingesta o inmersión trae la salud a los hombres.

Manantial objeto de culto y fuente de salud, pues. Estructura romana sobre un lugar indígena de culto al agua. Muestra también de la entente cordiale de César con los iberos dominados

Su agua venía de una captación a unos 100 metros, que unida a la que mana en el propio depósito, lo hacían ser un magnífico Aljibe. De él sale una galería romana con remozamiento musulmán que lleva el agua hasta una fuente como la que pudimos (podemos) ver unos 70 – 80 metros antes de llegar.

 

Lleva un atrio enlosado ante la puerta enrejada de acceso, que da paso a una escalera que conduce a una plataforma donde posiblemente también hubiera una estatua en un rincón. Su entrada tiene 15 dovelas y su cobertura es  con una bóveda de medio cañón. La construcción es de sillares.  Sillares con buen terminado al interior; no así al exterior, tal vez por haber estado revestidos de algún material. En la parte superior pueden verse dos tragaluces como brocales de pozo, aunque son para la entrada de luz.

 

Después de bajar hasta la plataforma, cuando de nuevo nos  encontramos  con la luz,  uno  tiene la sensación de haber tocado un poco de la Roma eterna.

 

 

Damus (La cueva) - (21 de abril de 2.007)

 

Los hombres primitivos vivían en cuevas y cavernas, decía nuestra enciclopedia Dalmau. Y era verdad, como se está comprobando con la excavación arqueológica que hemos visitado en la Cueva del Cañaveralejo de Adamuz, de la mano del profesor Clemente Martín de la Cruz.

 

En las inmediaciones de la cueva

 

Cueva situada en las primeras rocas al final de la campiña y conformada por disolución de la caliza de aquéllas.

 

En ellas, se ha detectado, junto con  restos del  Paleolítico Medio, signos evidentes de ocupación constante a partir del Neolítico hasta el II milenio a. de C. Abandonada, ahora es ocupada por los diversos ocupantes del territorio, incluidos los animales de la zona.

 

Al entrar, el visitante percibe una gran boca abierta que te subsume en un claustro rocoso donde te sientes seguro y acogido. Aún es posible observar las plataformas o suelos sucesivos con los sedimentos traídos por el arroyo  que llega hasta ella. Restos cerámicos y líticos nos dan la cronología de la cueva hasta 115.000 años.

 

Pronto, la Prehistoria de Adamuz se verá más evidenciada gracias a los trabajos que nosotros esperamos visitar cuando la cueva del  Cañaveralejo esté integrada en el paisaje, como sabemos que es loable propósito e interés del Ayuntamiento.

 

 

Del mundo romano al planeta de los toros

(Ronda, 28 de abril de 2.007)

 

A unos 19 kms de Ronda, accederá Vd. a una meseta caliza a 999 metros de altitud y se hallará en Acinipo: enclave de gran valor estratégico en la época romana al estar en uno de los puntos más altos de la depresión.

 

En este yacimiento arqueológico se pueden observar  restos de diversos estadios históricos, desde el Neolítico hasta los romanos e incluso con muestras contemporáneas dejadas por excavadores oficiales y furtivos o restauradores con desigual fortuna.

 

Restos visibles, nada más entrar, por ejemplo, a través de las cabañas circulares con su pequeño porche empedrado propias de la fase prehistórica (S. IX – VI a. C) o de las casas romanas, dispuestas en terrazas escalonadas (hay dos excavadas) cuya calidad constructiva nos hacen pensar que Acinipo fue una ciudad rica o ciudad del poder.

 

Arriba, destaca el teatro, uno de los más viejos de la península y que menos remodelación ha sufrido. Son visibles aun las grapas y el mortero usados para unir los enormes bloques de granito que componen la escena que se conserva en perfecto estado. No obstante,  le sobra el hormigón que le han añadido los restauradores. Sus grandes dimensiones y capacidad – 2.000 espectadores – resultarían un tanto exageradas para una población de 5.000 habitantes que se le supone a la ciudad, si no pensáramos que el teatro era  (es)  un lugar para representar la vida (comedia y tragedia), así como escaparate donde las clases sociales se muestran y distinguen.

 

Su elevado escenario, de dos pisos, por la misma razón, era exhibición de la capacidad constructiva y de la magnificencia romana como pondría de manifiesto el mármol rojo ¿de Cabra? que adornaba sus paramentos y aún se observa en la parte de la orquestra. Construido sobre la ladera a finales del s. I a. C. (años 60 – 50 a. C.) se sabe en desuso ya a partir del S. III d. C. Es copia de los modelos griegos como lo demuestra la magnífica acústica, aún comprobable, que caracterizaba a estas edificaciones.

 

Desde arriba, mire a su alrededor y verá muchas cortijadas, reminiscencia de las 117 villas romanas que  rodearon Acinipo ya desde el S. I, que son testigo de  lo que decimos más arriba de la importancia de esta ciudad.

Al bajar, deténgase en las tres piscinas escalonadas que forman las termas, que muestran signos de su hipocaustum y otras zonas, aún no suficientemente  visibles, pues necesitan de una buena puesta en valor, como todo el yacimiento.

 

Es mediodía. El largo viaje y la subida a los 1.000 metros del teatro nos predisponen a saborear Ronda, que a eso hemos venido. Así que ¡a comer¡: choricito y morcilla de Ronda, arroz andaluz, churrasco de cerdo ibérico, natillas caseras, ..., por ejemplo. Y así, reconfortado el cuerpo y animado el espíritu nos dejamos guiar por la “ciudad soñada” de Rilke, que alberga a unos 36.000 habitantes dedicados a sus ocupaciones agroganaderas y turísticas (el 38 % de sus ingresos) que han estructurado su hábitat para acomodarlo al microclina delimitado por su geografía y su historia.

 

Son el S. XVIII y el romántico XIX los que se van mostrando al viajero a medida que atraviesa el Puente Nuevo hacia la Ronda tradicional (su antigua medina).

 

La gran obra del arquitecto Juan Martín de Aldehuela o Puente Nuevo (ya que el 1º se derrumbo a causa de un terremoto en 1.735), vanguardista, de un solo arco, levantado sobre un refuerzo inferior de dos columnas, ha sido y es  a lo largo de su vida (nació en 1.793), a la vez, mirador, pues desde sus 98 metros de altura se visualiza un entorno agreste y llamativo;  pasillo de comunicación entre el barrio antiguo (la medina) y el nuevo (el Mercadillo); testigo del devenir de la ciudad, pues no en vano ha sido desde check point (donde se pagaba impuestos para entrar y salir del barrio) hasta prisión donde reprimir  conductas, tal vez, desordenadas, y hasta objeto de deseo de la especulación (años 40)  como muestra el bar “don Miguel”, hoy reconvertido en pequeño museo de la ciudad.

 

Ronda bipartita: a un lado del Puente el Mercadillo de donde venimos nosotros en nuestro recorrido. Al otro, la Medina  del poder con sus 72 palacetes de hasta 8.000 metros2, nueve iglesias, una catedral,..., sin judería propiamente dicha, aunque sean éstos los que negocien la rendición musulmana ante los cristianos reconquistadores.

 

Con la vista puesta aún en el tajo del Río Guadalevín, nos encontramos pronto con una  supuesta “Casa del moro”, de los Atienzas, futuro hotel que podrá usar como llamada la posibilidad de bajar los 220 escalones que te llevan a la “mina” del puente.

 

Y, enseguida, nos damos con la fachada barroca – indiana (plateresco más barroco) del palacio de los Salvatierra. Puerta adintelada con hojarascas, columnas corintias, balcón de forja, con cuatro (dos a dos) figuras que soportan el frontón en que se puede ver el escudo nobiliario de don Vasco Martín de Salvatierra desde 1.485 con los RR. Católicos. Unas figuras (los bautizados) se guardan sus “vergüenzas” con sus manos, mientras los indios no bautizados se muestran en su libertad: desnudos. Otros, interpretan estas figuras como las de varones desvergonzados que se ríen sacándonos la lengua y mujeres pudorosas que se tapan su bien más preciado, el de la castidad.

 

Y allí mismo la cruz caminera para impetrar la protección divina contra los muchos peligros que nos acechan en este “valle de lágrimas”.

 

Plaza de Abul Baka y alminar - torre  (S. XIII – XIV), árabe,  levantada por albañiles que vienen de Castilla que saben trabajar la piedra (primer cuerpo) y terminada por andaluces  del ladrillo a soga y tizón. Puerta con arco de herradura. Cuadrada como en todo el imperio español. Alminar de mezquita hasta el S. XVII. Al fin, iglesia cristiana de San Sebastián.

 

Por el Callejón de los Tramposos, a un lado el Ayuntamiento, concebido primeramente como barracón militar; usado luego como corral de vecinos, hasta terminar en el Ayuntamiento de la ciudad.

 

A otro, la Catedral  de Santa María la mayor en la que lo primero que nos llama la atención es su doble balconada en su fachada así como su gran tamaño – 2.500 personas de capacidad – para una población de 4 a 5.000 habitantes.

 

Lugar de culto: anteayer, templo romano. Iglesia paleocristiana (S. XIV d. C.).  Mezquita (aún quedan restos visibles como el arco del Mirhab)  y, a partir de 1.485, templo de los reconquistadores recristianizadores. Un Dios, un lugar para su culto?

 

Gótico en sus tres naves con bóvedas de arista, aunque no podamos ver su primera fábrica derruida por el terremoto de 1.580. Hay que detenerse ante el  retablo barroco del s. XVIII, de nogal, policromado con 8,5 kgs de pan de oro y, si se quiere, dejarse adoctrinar por los elementos que lo conforman: la Eucaristía (racimos y espigas). La Virgen que aprende a leer  - ¿o le está leyendo a su madre Santa Ana el libro de su vida ? - , la Inmaculada y la Asunción en cada una de sus tres alturas.

 

Y contemplar la Virgen del Mayor Dolor, tallada con los ropajes hacia atrás como si el viento de la calle los volviera. Tonos oscuros. Barroco churrigueresco. Dorado con purpurina. Y, sobre todo, véase la Última Cena femenina - ¿feminista? – pintada el año 1.988 en el lateral del coro.

 

El coro, de dos pisos de 12 y 24 sitiales cada uno,  con tallas de Cornejo  hechas en madera  de nogal y cedro, que dan sensación de vida y realismo.

 

Al volver la vista, se dará de frente con el altar mayor en una iglesia renacentista. Digno tabernáculo, de madera de secoya, está hecho a base de miles de piececitas engastadas,  detrás de un altar de plata.

 

Vueltos a la calle, nos llama la atención las rejerías de ventanas y balcones más o menos cerrados para – me dicen proteger la intimidad y el honor de sus moradores. Plaza de Sor Ángela de la Cruz Guerrero contigua a los centros del poder: Catedral, Casas con cisternas para recoger agua, Casa del Gigante, por su relieve grande de la esquina, fechada hacia los S. XIV y XV, convento de la Cruz y  Casa del Rey Moro Abbel Malik, que luego pasa a ser del Marqués de Villasierra, luego Mondragón, bella  muestra de la arquitectura civil mudéjar como se puede ver en su patio con arcos de medio punto en ladrillo raspado y cornisas de ladrillo moldurado.

 

El patio tardo gótico con columnas de piedra alberga el Museo donde se puede visualizar didácticamente desde la Cueva la Pileta hasta un dolmen, pasando por una cabaña y varias maquetas de la producción metalúrgica, elaboración del pan, fabricación de cerámica, conducción del agua por arquerías, lugares de ocio (teatro), ..., hasta terminar en la vida funeraria adonde

(...)

el alma apaciguada

regresa hacia (su) Señor,

satisfecha y agradecida,

(entrando) pues con (sus) servidores

en (el) paraíso.”

 

Su visita termina en el patio tipo romano hecho con gusto árabe, como puede observarse en su peristilo dividido en sectores de modo que todo va a converger en el dueño de la casa que todo lo ve, y en las puertas en recodo limitadoras del movimiento.

 

Al exterior, dragones, y un doble orden de columnas sobre pedestales dóricos (abajo) y jónicos (arriba), que se corona con un frontón curvo y un tercer orden decorativo con columnas  corintias apareadas. Su fachada nos vuelve al S. XVIII, tiempos en los que surge en Ronda el toreo a pie con Pedro Romero (1.754 – 1.839) y su plaza, atribuida a Martín de  Aldehuela, inaugurada en 1.785.

 

Es la primera plaza redonda que se construye en España (1.785), que, en este caso, se hace a partir del modelo del pórtico de la catedral tiene una doble galería de arcadas (136 columnas toscanas y 68 arcos) que acogen a 5 filas de gradas en dos pisos para recibir a 5.200 espectadores dispuestos, por un lado,  a entusiasmarse con lo que suceda en el ruedo circular de 66 metros de diámetro (el mayor de todas las plazas de España)

 

Y por otra parte a encontrarse con los “suyos” para dejarse ver o, mejor, para que los veamos. ¡Cosas del teatro de la vida¡.

 

La tarde cae. El tiempo se acaba. Hay que volver a Córdoba sin dejarse mecer por la nostalgia rondeña del tiempo pasado que, tal vez, no fue mejor.

 

 

“Sensaciones”

 

Todos estamos nerviosos, aunque contentos; expectantes, aunque convencidos de que todo va a salir bien. Y así es. El patio barroco de la Diputación Provincial acoge 70 obras de 15 asociados en la Exposición colectiva “Sensaciones”, que  es inaugurada, tal como estaba previsto, el 17 a las 20,30 horas de una tarde apacible de mayo.

 

Tengo la sensación de que es una muestra que aborda las preocupaciones de los asociados que pintan desde la mujer asustada acurrucada en el quicio de la puerta hasta poner el alma a los saharauis (Luna). Olaya nos muestra el cubismo mientras Juande trata la fotografía como si fuera pintura.

Temas variados que van desde la melancolía de Marina hasta los bodegones que convierten en principal lo que en otros géneros es accesorio. Desde la mancha – pregunta de Serrano hasta  el realismo de Bancalero. Desde el retrato de Ángela Sánchez  hasta la serenidad de Mª Isabel Estévez.

 

-“Misterio, misticismo y paz”.

-“Diversidad artística y satisfacción de exponer”

- “Esto no es lo que había: frescura, riqueza,...semilla”.

- “Participación,...,calor”

- Paz, descanso, tranquilidad y alegría”

- “(...) a gustísimo”

- “Que se prodigue para que salga lo oculto, que no escondido”

- “Satisfacción”.

- “Alegría”

-“Entusiasmo. Colorido”

- “Corrección”.

-“Esfuerzo. Cooperación.

- “Silencio”

- “ De lujo”

- “Lucimiento que realza la creatividad con que se expresan las sensaciones de los asociados que “pintan” mucho. Más que la Junta de Gobierno que organiza” (Presidente).

- “Ejemplo vivo de que romper lo que nos frena es enriquecer a los demás”(Claudia Zafra).

- “ Actividad sin ánimo de lucro que supone un reto más para la Asociación”

- “Mezcla”

 

Expresiones que traducen las sensaciones de los asistentes.

 

Por su parte, este cronista cree que ha sido un acierto ordenar la exposición por autores, pues estos son  unas de las señas de identidad de la Asociación. Tiempo habrá para exponer por temas, formas, materiales, ...Hoy, si recorres el Patio obtienes el autorretrato del alma de la Asociación “Arte, Arqueología e Historia” a través de las sensaciones de sus asociados. Que no es poco.

 

 

Lo viejo no ha muerto: Inurria, por ejemplo

 

Aunque la ciudadanía actual no lo conozca, “lo viejo no ha muerto: Inurria, por ejemplo” nos atrevemos a decir con pleno convencimiento, cuando, llegado el mediodía del 30 de junio 07, terminamos nuestro recorrido por la obra del cordobés Inurria (25 marzo 1.867 – 21 febrero 1.925)  en el 140 aniversario de su nacimiento.

 

“Con la sensibilidad (adecuada) para sentir la escultura”, como nos pide nuestro maestro Don Ramón Montes,  iniciamos nuestra “Jornada Inurria” por la Sala de Exposiciones Museísticas CajaSur, donde nos ponemos en contacto con aquel hijo de militar que pasó a militar a la cabeza de la escultura de su tiempo, practicada en el taller de su padre en sus primeros tiempos, aprendida en las Escuelas de BB.AA. de Córdoba o Madrid y enseñada en diversos Centros docentes, sin sentirse nunca discípulo de nadie, sólo de los grandes maestros que han dejado su impronta en la historia del Arte.

 

Aunque, como todo iniciante, empieza por la escultura con un cierto academicismo en su concepción, pronto pasa al realismo; luego, al idealismo; llegando al cubismo y la geometrización de las formas, aunque donde destaque con más personalidad sea en el idealismo escultórico.A los 13 años entrega el “Ángel orante” (el Ángel chato, de Montoro, por habérsele arreglado la nariz rota en el propio taller de Inurria). Escultura un tanto academicista, fría tal vez, con desequilibrio en sus volúmenes, pero con gran soltura en las alas y con un rostro de una dulce expresión.

 

Gracias a las primeras 400 ptas que se le conceden por su Cabeza de los RR.CC. (1.883 – 1.884) inicia un tiempo de pensionado por el Ayuntamiento de Córdoba y la Diputación Provincial cuyo primer regalo: “Alegoría de Córdoba”, podemos observar en la mujer (Córdoba) semidesnuda, pensativa en las glorias cristianas (heraldo, eclesiásticos) o  musulmanas (mezquita), por ejemplo.

 

Al año siguiente, 1.888, “Alegoría de la pintura (Antonio del Castillo): joven ciertamente anodina, pero con salientes y entrantes suaves con un gran impresionismo visual.

 

1.911. Madrid. Tranquilidad vital y creatividad profesional que se muestra en el desnudo titulado “El Deseo”,  obra de gran atrevimiento como se ve en la postura insinuante, rostro de placer, de la mujer,.....inmoralidad para la época, o en “La parra”  de cuerpo atlético, sensual, erótico, un tanto irreal,... como un sarmiento – cuerpo de mujer. Torso que luego veremos repetido en otra de sus obras: “Forma”.

 

Y, al final, de su etapa vital, el “Cristo atado a la columna” de Guernika: Humanidad, resignación, imagen con perspectiva escultórica que, por tanto, no refleja el dramatismo imaginero de lo religioso.

 

De la Sala de CajaSur a la Sala de Exposiciones Vimcorsa no hay nada más que un paso físico que no rompe la continuidad en el disfrute de la producción de Inurria, ahora en retratos, bustos y desnudos femeninos.

 

Como fruto de su situación de pensionado por la Diputación entrega “Materia en triunfo” (1889), obra en la que vemos a un sátiro que rasca a una niña. Mitología, erotismo, realismo, impresionismo benlliureniano. Y varios bustos: la hija de Antonio Barroso con aire modernista, Rafael de Luque, Antonio Nadal, realista; Antonio Barroso (1.908) en bronce, de gran  realismo, pero que va obviando ya  los pequeños detalles; Lagartijo, de rostro inconfundible (Por cierto, la cabeza del Gran Capitán no es la de Lagartijo, ni la del organista de san Nicolás), de línea idealista, con suavidad en sus superficies, como la del periodista  Gutiérrez Roig de gran simplicidad en sus facciones.

 

Arte y sensibilidad que se va depurando como vamos viendo a lo largo de nuestro recorrido por la sala donde aún podemos admirar obras tan variadas como la de influencia egipcia “Ídolo eterno” (1.915), un desnudo femenino emergiendo de la propia piedra. Torso, sin embargo, deforme sin que sepamos la intencionalidad del artista en la concepción de tal tipo de obra.

 

“Reflexión”, rodiniana. Rostro muy en relación con “Ensueño” (1.924), canto a la sutileza y expresión ensoñadora. “Lobo de mar” (1.903), basto, pero muy adelantado para su época ya que podemos calificarlo de precubista con formas geometrizadas. Y etnocentrismo en “Gitana” un tanto desacertada. Mejorada en las otras “Gitanas” modernistas o en “La señá Fuencisla” , vieja segoviana.

 

Y para terminar hoy, lo mejor es darse una vuelta por la selección de esculturas realistas, sobre todo, de la primera época del pintor, que están expuestas en el Museo de BB.AA. de nuestra ciudad. Del “Naufragio” (1.890), Desnudo masculino asido a un trozo de arboladura cilíndrica que muestra el cuerpo en uno de los golpes de mar. Situación un tanto irreal, pero bien resuelta por el escultor; lo que demuestra la capacidad técnica del artista. Obra de estudiante tan aventajado que muestra tan gran realismo que es confundido con un vaciado por los sabios de la Academia.

 

Primer fracaso que da comienzo al éxito como lo prueba su “Lucio Anneo Séneca” (1.895) pocos minutos antes de morir dejando a sus discípulos “el ejemplo de (su) vida”.

 

Mano extendida, torso en toda la crudeza de su desnudez, diríamos que escuálido,... sentado sobre un trono que se hunde en la madre tierra.

Y “Las tres edades de la mujer”, sin aditamientos en sus pasos: Crisálida pudorosa, narcisista “Coquetería” y “Flor de granado”, tardía, pero madura; granada (en la mano) reventada ya en sus hijos, desnudez sensual ya culminada en su maternidad. Seguramente el testamento artístico de nuestro autor.

 

Y antes de salir, deténgase en “Forma”, fragmentación de “Parra”  cuyo torso es una escultura en sí misma, sublimación de un trozo de cuerpo mutilado convertido en belleza y armonía de formas.

 

 

Viaje a Aragón (3 – 8 julio 2.007)

 

En uno de esos días azules del verano 07, como niños con zapatos nuevos, Ildefonso Robledo nos da, una vez más, el saludo del Gran Relator del viaje a  Aragón que la Asociación va a llevar a cabo este año.

 

Del mudéjar al historicismo

(3 de julio 07)

 

Carretera adelante, hasta el mudéjar Teruel, Patrimonio de la Humanidad desde 1.986, que recorremos con los ojos limpios del curioso amante del devenir de los pueblos como este Teruel de 30.000 habitantes en la actualidad, que el rey Pedro II no despobló al permitir que los musulmanes y judíos permanecieran en estas tierras asegurando así la población y la mano de obra.

 

Los amantes de Teruel

 

Nuestra guía nos recoge en el Ensanche para, tras atravesar el Viaducto y  pasar por la Plaza de San Juan, diseñada después de la Guerra Civil del 36 – 39; por el Gobierno Civil; la Diputación Provincial; el Casino en el que se ve el mudéjar;... edificios todos historicistas, en un recreante paseo por la ciudad, nos pone ante la Torre de San Pedro. S.. XII, levantada sobre un pasadizo. Ladrillo, yeso compactante y cerámica decorativa con el color verde musulmán  y el cobre minero. Hacia arriba, dividida por forjados de madera, columnas, arcos entrelazados, columnillas y decoración de rombos, con campanas que no llaman a nadie. Torre que sigue la tradición de los campanarios cristianos. Adosada a su sobria  iglesia mudéjar (S. XIII – XIV), que no obstante tiene una portada del XIX – XX .

 

Y, a continuación, en este Callejón de Matías Abad, instalado en una capilla de la iglesia, la obra en alabastro de Juan de Ávalos, 1.955: el Mausoleo de los Amantes que no llegan a estrecharse sus manos dado que fue imposible la consumación de su amor. Podemos ver las momias, exhumadas en 1.555, que pudieran ser  de Juan Martínez de Marcilla (a la de Isabel  se le ha fundido la bombilla) en su correspondiente cajas de celosía; el de Juan sobre un león: fuerza y valentía; un ángel bajo el de Isabel: fidelidad y pureza.

 

Según la leyenda, recreada en “Los amantes de Teruel”  de Hartzenbusch estrenada el 19 enero 1.837, la amistad entre los dos jóvenes deviene en amor que no puede congraciarse porque el segundón Juan Martínez de Marcilla  no es lo suficientemente importante como para parangonarse con la principal Isabel de Segura.

 

Así, pues, a enriquecerse toca. Hay que emigrar y volver con la plata suficiente como para poder ser aceptado en los superiores escalones de su amada.

 

Cinco largos años de privaciones y esfuerzos le permiten volver cual indiano enriquecido. Pero, mientras tanto, Isabel, - ¿tan lábil era su amor? - se casa.

 

Mas, el rescoldo se revive cuando se ven  de nuevo. El deseo del reencuentro es inmenso. Es imposible. Juan intenta besar a su amada y muere en el intento. Dolor. La tragedia está a punto de consumarse. Isabel, asiste al entierro, besa a su amado y se une a él en el más allá. Lo que el amor ha unido que no lo separe el hombre.

 

Historia que aún conmueve a estos viajeros, un tanto románticos para los tiempos que corren en los que pareciera que la amistad no puede devenir en amor eterno como en el caso de los Amantes de Teruel, 1.212 – 1.217.

 

El amante Juan Diego tuvo peor suerte que nosotros, se va pensando el cronista.. Él se fue a enriquecerse y, al volver con su objetivo cumplido, se encontró con que su mujer se debía a otro hombre. Le fue imposible recuperarla y murió de dolor. Isabel, enamorada, acude al entierro, besa a su amado muerto y su corazón deja de latir partido por el rayo del amor que todo lo puede. Lo que el amor ha unido que no lo separe el padre de la novia. Y así, casi cogidos de la mano – amor no consumado – cabalgan hacia la eternidad sobre el león de la fuerza de él, empujados por el ángel fiel de la pureza de ella.

 

Un tanto soñadores, - recuerdos de otros tiempos – por el amor inmolado que se nos ha hecho presente en los Amantes, nos damos de bruces en la realidad de que del  amor a la guerra ... no hay más que un paso. El que da el  rey Alfonso II (1.162 – 1.196)  que decide fundar Tirwal - Teruel en el verano de 1.117 en el lugar donde tuvieron la visión de un ángel – toro que, cual estrella fugaz, señala el camino de la victoria  que será recordada levantando aquí una ciudad en la que honrar al Torico.

 

En efecto, estamos en la Plaza porticada del Torico, colocado en su columna en 1.858. De bronce y un peso de 40 kgs. ¡ Oh, qué pequeño¡, aunque los turolenses dijeran que era el tamaño adecuado  para esta plaza en una encuesta que se les hizo en los 60.

 

Como los Amantes, también tiene su historia: Alfonso II, 1.171, pelea con los musulmanes que le atacan hasta con toros con los cuernos encendidos. Al fin, los musulmanes son vencidos. Mas, hete aquí, que los cristianos ven a lo lejos una estrella – en realidad es un toro con los cuernos en llamas – y, en sus ensoñaciones, interpretan que es una señal evidente de la protección divina que les indica dónde han de levantar una población para la defensa de la Cristiandad, aquí, donde hoy está asentada la ciudad de Teruel.

 

Se cumple, tal vez, aquí esa necesidad que tiene el hombre del signo divino, que si no es visto pronto, se provoca su aparición, que le indique la voluntad de Dios: el toro – estrella muestra el lugar apropiado para acoger a la nueva población.

 

En su recuerdo, el Torico preside la plaza, colocado sobre una columna cuyo fuste lleva las estrellas de la leyenda en el cimacio. Estrellas que se repiten por doquier como en los tejados de Almacenes de Tejidos que vemos en uno de los laterales de la plaza.

 

Se nota el ambiente de fiesta, pues “la Vaquilla del Ángel debe celebrarse el segundo domingo después de San Pedro y el más próximo a S. Cristóbal, según su origen de 31 de Agosto de 1.679”, tal como se nos indica en la tablilla que vemos en el monumento al Torico, ya de vuelta a nuestro hotel, tras esta interesante jornada mudéjar.

 

Plaza del mercado, ayer. De negocio comercial, hoy. Rodeada de edificios modernistas como Casa Ferrán, Casa del Torico,..., de variados colores: amarillos, azules, ocres,...; decoración vegetal y animal. Véase el ciclo de la vida: huevo (1ª planta)  – mariposa (2ª)  – huevo (3ª) en la forja de Casa Garzarón.

 

Siguiendo la red vial que atraviesa la ciudad, enseguida, nos damos con la fábrica de la Catedral de Santa María de Mediavilla (S.  XIII) “assumpta est in coelo”,  que añade el color morado al verde y blanco que habíamos detectado en la Torre de S. Pedro. Destaca su cimborrio octogonal (S. XVI)  de un mudéjar más elaborado de acuerdo con los cánones de la mezquita de Córdoba. Su cuadrada torre cristiana lleva un cuerpo de campanas  (S. XVI)  que le da la dignidad que corresponde a la iglesia matriz. Se diferencia de la de S. Pedro en que aquélla lleva una linterna octogonal del S. XVII.

 

Llama la atención que el historicismo se halla impuesto también en la Catedral, como vemos en su portada, hecha en 1.909, más bien grande, de estructura neorromántica con tres arquivoltas neomudéjares de medio punto: la 1ª de ladrillo en ajedrez; la segunda y tercera, de ladrillo, con el verde blanco musulmán, a pesar de ser del  S. XX.

 

Si se mira en su entorno, cosa que gusta hacer siempre a este cronista, vemos la Audiencia y el Seminario.

 

Que la ciudad de Teruel es mudéjar  volvemos a verlo  en la esbelta torre de San Martín (S. XIV) en la que, junto a una decoración demasiado elaborada, vemos una estrella mudéjar de ocho puntas y unos arcos lobulados que nos muestran la presencia de la cultura musulmana en la España cristiana

 

Torres de diseño musulmán y construcción mudéjar que, por cierto,  no son parte de la muralla defensiva de la ciudad. Son torres – puertas. Véase el pasadizo con arco agudo con bóveda de cañón apuntado abierto en la base de la  torre de la Catedral, por ejemplo. Su función religiosa queda definida al ser torres – campanario adosadas a su iglesia correspondiente. Torres – observatorio, en fin, todo simultáneamente. .

 

Otro tesoro del mudéjar turolense lo tenemos en la torre – alminar almohade  de la iglesia del Salvador (S. XIV) a la que os invitamos a subir, si os atrevéis con sus 120 escalones, para recrearos con las vistas panorámicas de la Vega turolense.

 

Ejemplo de torre – puerta,  de que hablábamos antes. Su decoración geométrica ornamental se nos muestra cómo una evolución de la de San Martín, de la que es contemporánea, aunque se diferencia de ella por tener un paño de arcos lobulados entrecruzados

 

Bajando la escalinata desembocamos en una placita neomudéjar del S. XX con un bajorrelieve de los Amantes con una fuente en su base. Teruel se nos identifica en su escudo con el torico  y la  estrella, las  barras de Aragón  y unos cañones que recuerdan el apoyo de esta ciudad a la reina Isabel II en la 1ª  Guerra  civil Carlista. Destaca, así mismo, la cerámica verde y blanca.

 

 

De la espada a la cruz en la Jaca militar y turística

(4 de julio 07)

 

Y del mudéjar turolense a lo recóndito del Pirineo con base en Jaca, capital  de la Jacetania, adonde llegamos con ansia de Naturaleza, que no solo de Patrimonio se alimenta la cultura de esta Asociación.

 

Llegar a I.A.C.A. (pueblo ibérico de los “jacetanos” es acceder a la primavera tras alejarse por unos días de la calurosa Córdoba en julio.

Es un placer, pues. A partir de este momento, Jaca será el descanso del viajero, tras el recorrido diario por la comarca “iacetana”

 

No obstante, y quizás porque aún tenemos el recuerdo del Torico y su significado bélico para Teruel, empezamos nuestro deambular turístico por la llamada Ciudadela – Castillo de San Pedro, fortaleza que mandó levantar Felipe II en tiempos de la herejía albigense, 1.595. Pentagonal, bajita para confundirse con el terreno, según planos de Tiburcio Spanochi.

 

Entramos por una puerta manierista en la que podemos ver el escudo de los Austria, para pasar enseguida al Cuerpo de Guardia, de finales del S. XVI, que hay quien dice que era la sacristía de la iglesia, donde, junto a muebles originales,  se nos muestran trajes y armas no auténticos vestidos por soldados de las armas que integraron el Ejército español.

 

Puedes colocarte junto al soldado joven, de negro y rojo, sin armas, porque es el tamborilero que convoca hasta la muerte con  tal de recobrar el honor patrio perdido.

 

A su lado, la fiel Infantería, de amarillo con mangas verdes, coseletes, espada ligera y pica de hasta 6 metros.

 

Si puedes, sopesa las armas de fuego, arcabuces y mosquetes. Te llevarás la sorpresa de comprobar que pesan hasta 12 kgs. con un cañón de 1,70 metros, Peso que requiere el uso de una horquilla para su uso en la guerra, aunque su alcance sea de sólo 30 – 40 metros y se disparen con una cadencia de más de 90 segundos entre disparos.

 

Sobre la pared el pendón con la cruz de San Andrés (amarillo y rojo, si es de Infantería; si es de Caballería, fondo rojo y cruces amarillas).

 

A continuación, puedes dirigirte a una de las 10 casamatas, con ventanas, para proteger la muralla con fuegos cruzados disparados por culebrinas y lombardas, y hornacinas para almacén de la pólvora..

 

Y encima los baluartes - hay cinco en punta de flecha - unidos por el camino de ronda. Escenario de enfrentamientos entre franceses de dentro contra españoles que van a reconquistarlo.

 

Si ves algunas piezas de artillería – lombardas -piensa que no son originales. Son imitaciones de hierro colado.

 

Mira a sus alrededores. Te llamará la atención el observatorio de Rapitán, albarrana avanzada de la ciudadela.

 

Bajando al nivel del patio, se encuentran las cámaras de aireación del polvorín. Y un foso alrededor del castillo. Sin agua, ¿para qué?, si lo que importa es el obstáculo ancho y grande, atravesable por su puente que da a una puerta alta por ser para la caballería. Hoy está humanizado con ciervos que se alimentan de las hierbas que crecen en el fondo del foso.

 

Los polvorines, en la parte N., dan a una plazuela desde la que se accede a ellos. Son de sillería caliza absorbente de la humedad y están dotados de una cámara de aire para proteger la pólvora almacenada.

 

Al asomarte a la pentagonal “plaza de armas”  observas que sus muros de ladrillo  con aspilleras están  reconstruidos,   S. XVIII,  con una doble arquería en la que alternan arcos de medio punto con arcos carpaneles apoyados sobre pilares de piedra y ladrillo. En el centro, la estatua de Felipe II, la única hoy existente en todo Aragón.

 

Ves también que aquí hay vida administrativa representada  por las compañías dedicadas a San Pedro, Santa Orosia (patronos de Jaca), S. Felipe, S. Fernando, Santiago y Santa Bárbara, el Palacio del Alcaide o Maestre de Campo (S. XVI): barroco, simple, sin adornos, sólo con amplios ventanales y la Capilla, enterramiento de algunos de los Maestres de la Ciudadela, además de ser lugar de culto. Ésta es  del S. XVII, con severa portada barroca, frontón partido, columnas salomónicas y la estatua de su titular: San Pedro identificable por las llaves que porta en su mano.

 

Por dentro es austera. En el retablo vemos un pequeño lienzo con Dios creador y debajo el de la Inmaculada castrense asunta por  ángeles armados. Se ven pinturas murales.

 

Sin embargo, al cronista lo que más le llama la atención – aparte de los ángeles armados – es la pila bautismal románica (S. XI)  (veánse las bolas) para administrar el sacramento por inmersión.

 

Y para que nada falte, “porque no ha de tener el príncipe en la juventud entretenimiento ni juego que no sea imitación de los que después ha de obrar de veras”[2] se nos muestra el arte de la guerra en el Museo de más de 32.000 miniaturas de plomo colocadas en 23 escenarios que no sabemos si es un homenaje a los soldaditos de plomo de juguete o es el sueño de guerras en las que no pudimos participar.

 

A base de dioramas, se muestra la evolución de la tecnología al servicio de la guerra y, lo mismo que Napoleón, se despliegan los ejércitos en una guerra virtual recreadora de enfrentamientos bélicos ya superados. Además,  personajes y utensilios de todo el mundo a lo largo de la historia: Egipto, Grecia, Roma, Cruzadas, Corona de Aragón, los Tercios, Napoleón, Guerras Mundiales,... hasta los ejércitos de nuestros días, incluidas sus misiones de paz...armada.

 

Y, después de la espada, la cruz. De la “ciudadela militar” a la plaza jacetana: “el alma de Jaca”,  a la que se abre una catedral en la que la pátina producida por el polvo, la suciedad y el abandono confieren al templo un aspecto más acorde con la desidia que con el ideal estético de un monumento antiguo.

 

Pareciera que la catedral y algunas partes de la ciudad son un ejemplo de aquella concepción pseudohistoricista del patrimonio que prefieren un castillo en ruinas  para que resulte convincente, dicen ellos, antes que un monumento restaurado al que se le devuelve su estado original.

 

Catedral que, no obstante, es preciso conocer si queremos entender el románico, aunque ya esté semioculto por las numerosas reformas sufridas a lo largo de sus 900 años de existencia renovada.

 

Sin embargo, si alguien le dice que es la primera catedral románica española no se lo crea. Se dice, también que es templo de peregrinos. Mira a ver si le ves una bandera blanca, que se cambia todos los Jueves Santo por las  mujeres. Es un símbolo de protección de la ciudad.

Enseguida, tu mirada se dirige a la puerta principal de la catedral de S. Pedro, sede desde 1.077 con el infante obispo García, hermano del rey aragonés Sancho Ramírez.

 

A poco que se deje, el viajero curioso irá siendo adoctrinado, como conviene a la función catequética de la Iglesia:”Lector, en esta escultura trata de conocer esto: que P es el Padre, A el Hijo, la doble (omega) el Espíritu Santo: los tres son en realidad el único y el mismo Señor”  (Hac un sculptura, lector, sic noscere cura: P, Pater, A, Genitus, duplex est Spiritus Almus. Hii tres iure quidem Dominus sunt unus et idem).

 

Inscripción que leerás en latín rodeando el Crismón central dividido en ocho sectores (la eternidad), cada uno con su correspondiente margarita de diez pétalos (el Paraíso) adonde irás, viajero creyente o no, si cual león (a la derecha del Crismón) destruyes el imperio de la muerte o fuerzas del mal (oso y basilisco con cabeza de gallo): “Imperium mortis conculcans est leo fortis” (El león fuerte destruyendo el imperio de la muerte), y sigues a Cristo que protege al penitente porque “el león sabe perdonar al que se le postra y Cristo al que se lo pide” (Parcere sternenti Leo scit, Xristusque petenti), que se ve a la izquierda del Crismón antes mencionado.

 

No olvides que “si quieres vivir, tú que estás sujeto a la ley de la muerte, ven aquí suplicante (como el pecador arrepentido del lado izquierdo ya citado) desechando los placeres venenosos (como hizo el profeta Daniel, capitel derecho). Limpia tu corazón de vicios para no morir de una segunda muerte eterna” como hizo Daniel que mata al dragón y es alimentado con el pan que le ofrece Habacub?, según se ve en el capitel derecho: “Vivere si queris qui mortis lege tenerit, huc splicando veni renvens fomenta veneri; cor viciis munda, pereas ne morte secunda” se lee sobre el dintel de la puerta.

 

Pórtico penitencial, como vemos, que nos permite la entrada por la nave mayor de la planta basilical catedralicia cuyo recorrido te lleva hasta colocarte bajo el cimborrio románico octogonal producido por cuatro arcos cruzados (la bóveda celestial) que se levanta en el crucero sobre trompas abocinadas en cuyas repisas vemos a los cuatro evangelistas y la Santísima Trinidad.

 

Este cronista piensa que el cimborrio debería estar abierto por arriba para que por su abertura bajara lo físico a la tierra al tiempo que asciende lo espiritual hasta el cielo.

 

Pero no vayas deprisa, ya que,  si así lo haces, obviarás la observable alternancia de pilares cruciformes con otros cilíndricos (s. XVI); no te darás cuenta del buen trabajo hecho con el cuerpo humano en los capiteles; ni te percatarás de que virtudes fundamentales son la Fe (púlpito barroco, S. XVIII, del lado del Evangelio) que has de creer y la Justicia (púlpito paralelo en el lado de la Epístola) que has de practicar.

 

Ahora, baja un poco la mirada y detenla en el coro y, a continuación, date una vuelta – echa dinero en los cepillos para que se iluminen – por las capillas.

 

Por ejemplo, empezando el recorrido por el lado derecho, nave de la Epístola:

 

- Santa Ana (1.573): arco apuntado, bóveda de crucería, retablo S. XVI, con elementos tardogóticos. San Jerónimo (izquierda), Santa Elena (derecha) y en el centro, Santa Ana con un cesto de frutos (fertilidad femenina) que recibe al Niño – nieto que le ofrece María.

- La Anunciación. S. XVI. Madera policromada. En el banco: la Última Cena. La anunciación está flanqueada por S. Agustín y S. Miguel (izquierda), San Juan Bautista (abajo derecha) y San Juan Evangelista (arriba). Calvario en ático.

- Nuestra Señora de los Dolores. Barroco con racimos. El Dios Padre bendiciendo a los fieles rematando la obra. Lienzo de la Piedad.

- San Sebastián. Gótico. Azulejería del XVII.

- San Miguel (1.523). Muestra precoz del Renacimiento. Portada adintelada, a modo de arco de triunfo. (San Roque, a la derecha; S. Cristóbal, a la izquierda). Más arriba, medallones: San Lucas (derecha) y San Marcos (izquierda). 

La Resurrección en el segundo cuerpo, flanqueada por S. José (patrón de la buena muerte, a la derecha), S. Juan Evangelista (a la derecha) y S. Pablo y S. Mateo (abajo, arriba, izquierda).

Ático, mensaje: “El poder real (Carlos I de España) ha unido de nuevo a aquellos que siguen a Cristo, el poder real mantiene unidos en Cristo” . Adulación – alabanza del banquero real Juan de Lasala, dueño de la capilla.

Bóveda de cañón, decoración geométrica.

Retablo de San Miguel: madera policromada con Santa Quitería, Santa Catalina, San Jorge, Santa Ana y Santa Isabel.

San Miguel, juvenil, mata al diablo – dragón aclamado por San Juan Evangelista y San Rafael (arriba – abajo, derecha) y San Juan Bautista y San Gabriel (arriba – abajo, izquierda).

- Capilla del Pilar en el ábside románico de la Epístola. Reja del XII. Ocho capiteles  románicos (S. XII) que soportan la mesa del altar. Es el único original que se conserva.

- Capilla Mayor. Contiene el coro (S. XVIII). La Santísima Trinidad en la cúpula. En las pechinas: Fe, Esperanza, Caridad y Templanza, todo en concordancia con el objetivo de que los retablos y tallas contribuyan a acercar a los fieles a los misterios de la fe y a hacer creer las principales devociones cristianas.

- Capilla de San Jerónimo. Reja con espirales. Ábside norte románico (S. XI) Retablo renacentista. San Jerónimo escoltado por San Juan Evangelista y San Juan Bautista. San Miguel, en el segundo cuerpo, con san Jorge (que mata al dragón) y San Martín (que reparte su capa).

 Remate: Calvario.

- Sepulcro del obispo Baguer, pues ya se sabe que las catedrales satisfacen las necesidades espirituales de los fieles y son útiles para los intereses sociales de los poderes de esta tierra. Italinizante. Sarcófago con las virtudes: Fe, Caridad, Templaza, Justicia y Prudencia.

- Altar del Santísimo Cristo.

- Capilla de San Agustín. Portada tardogótica. Retablo del XVIII. Con Santa Lucía, San Agustín y Santa Apolonia[3].

- Capilla de Santa Orosia (o Eurosia), coronada por dos ángeles tras su martirio por los sarracenos. Patrona de la ciudad y titular de la Catedral con S. Pedro.

Retablo barroco churrigueresco.

Milagros en las paredes: vista a un ciego, resucita a un muerto, su martirio en el lado del Evangelio. Mensajes transmitidos con claridad y sencillez de acuerdo con las directrices del Concilio de Trento (1.545 – 1.563).

En el de la Epístola: traída de la Santa a Jaca, intento de un obispo de llevársela y conjuración de los demonios.

Cabecera: cúpula con la apoteosis de la subida de la Santa al cielo.

Capilla de la Santísima Trinidad. A los pies de la nave del Evangelio.

Portada renacentista con esculturas de las virtudes.

Dios Padre sostiene a su Hijo en la cruz y sobre ellos la paloma del Espíritu Santo.

No salgas por la puerta principal. Desanda un poco y sal por la segunda puerta, la que daba al Mercado,  en la  que podrás ver, a su izquierda, la vara jaquesa que servía para comprobar si los utensilios de medida eran correctos.

Algunos restos primitivos: toro (San Lucas), león (San Marcos), dos capiteles sobre los que se apoya la arquivolta interior: el de la derecha, con el sacrificio de Isaac y el de la izquierda, la detención de Balaham el de las maldiciones. Un joven desnudo.

Tejadillo del XVII apoyado en siete capiteles con escenas de la vida de S. Sixto y de David tocando la fidula y once músicos.

 

Y ahora, reconfortado en tu fe si creyente eres, date un paseo, por lo menos, hasta el lugar por donde discurría la muralla levantada por los hombres libres, que hoy son unos 14.000,  que accedieron a vivir en “(esta) ciudad en mi villa que es llamada Jaca”, según dispuso Sancho Ramírez en el Fuero de 1.077.

 

Piérdete por sus calles y rincones. Verás  cómo todas las casas tienen aleros para protegerse de la lluvia. Y podrás gustar de su Patrimonio como el Ayuntamiento, la antigua cárcel, hoy Torre del reloj que da la hora civil a la ciudad que así se ve liberada de su dependencia del horario de la Catedral; la Iglesia de Santiago, reconstruida en 1.088, aunque conservando sus tres naves y su torre campanario; la Iglesia del Carmen (1.657) con portada manierista y  planta de cruz latina; o el Puente medieval de San Miguel (S. XV). No habrás perdido el día.

 

 

A la sombra del Pirineo

Ordesa:  Naturaleza frente al hombre

(5 julio 07)

 

Carretera y…ligeros de equipaje en todos los sentidos nos adentraremos hoy en  el Valle del Broto (Pirineo aragonés), empezando por Ordesa para echar una mañana en comunión con la Naturaleza, sin olvidar que estamos en actitud de buenos viajeros; es decir, con intención de disfrutarla obedeciéndola.

 

Parque Nacional de Ordesa

 

 

La Naturaleza se impone al hombre que la desafía ganándole poco a poco la partida. Ayer, pueblitos de montaña (Broto, Torla,...); hoy, autobuses que se adentran en el parque, instalaciones que te facilitan la estancia consumista de paisajes, rutas para entretenerte,..

 

Hay quien tiene ilusión, juventud o fuerza para internarse hasta la Casaca del Estrecho por el camino herboso de Soaso entre hayas,  abetos  y pino negro, entreverados con sauces, abedules, fresnos,  bojes y multitud de plantas con flores (prímulas, genciana, lirios, siemprevivas,...) y pastizales. No es difícil que te sobrevuelen quebrantahuesos, el águila real o el buitre leonado,...., o que veas a la ardilla comiendo bellotas tan tranquila.

 

Los menos atrevidos sólo se aventuran por el hayedo – habetal paralelo al río Ara en un paseo tranquilo que no desvirtúa el disfrute de la Naturaleza.

 

Magnífica mañana a más de 900 metros de altitud, pero con un clima agradable dado que los vientos del norte no llegan al valle gracias al murallón del Mondarruego.

 

Hora es de comer. Desde el autobús hacia Broto divisamos los pueblitos de montaña y arquitectura pirenaica que tanto llaman la atención al viajero del S. XXI por el contraste que observa en el aire medieval del mundo rural por el que viaja.

 

Broto nos ofrece comida (trucha a la navarra), tertulia y acercamiento a la ruralidad pirenaica. Un paseo por el pueblo nos permite ver restos de su memoria del molino, la serrería y el batán.

 

Su ayuntamiento o Casa del Valle, entre otros cometidos, organizaba la defensa fronteriza con Francia  a cambio del fuero de realengo concedido por Alfonso V de Aragón, 1.418.

 

Si entras en la Cárcel, S. XIV, podrás ver unos grabados, seguramente de los presos, fechados desde 1.701.

 

Asómate al río Ara antes de encaminarte a la vieja iglesia (S. XVI), rodeada de casas con tejados de  losas.

 

En su portada, al S, cerrada por una reja, destaca el arco conopial en la arquivolta exterior, que da paso a otras cinco de arco de medio punto apoyadas en pilastras con cabezas de ángeles en su unión.

 

Desde la Cruz del Peregrino se ve el lienzo abierto al Sur. Hay dos relieves de santos que llevan la inscripción: “JHS. El anyo 1578 Antón de Celma y Ioan de Uxolsa me hicieron”

 

Atravesado el atrio, entras en una iglesia pobre, de una sola nave con ábside poligonal y bóveda de crucería

 

El altar mayor tiene un retablo (S. XVIII) barroco. Baila un poco en el espacio en que está colocado. A los lados se ven a San Lucas y San Juan y arriba un Calvario. En el centro, la patrona del pueblo, la Virgen del Rosario.

 

Te llamará la atención una gran bandera roja. Me cuentan que encabeza la procesión en las fiestas patronales.

 

Dándole la vuelta a la iglesia nos iremos  deteniendo en el retablo de la Asunción (renacentista, S. XVII, enmarcado por cuadros de santos entre los que reconocemos a San Juan Bautista, Santa Lucía, Santiago, Santa Ana,...); en una talla de San Miguel; en el retablo de San Esteban policromado con la figura de San Lorenzo y otro santo; en la pila bautismal tallada en piedra; en el coro de doble planta; en la pila del agua bendita (S. XVI) y en el retablo de San Lorenzo (policromado, S. XVII, se ve la parrilla).

 

Al salir no dejes de mirar la torre almenada y con aspilleras, signo evidente del carácter de iglesia – fortaleza que le define.

 

Y poco más, porque la gente, tal vez bajo el efecto balsámico de la Naturaleza tiene ganas de volver a Jaca. Y así lo hacemos.

 

No obstante, es temprano. Acércate a Torla. No te arrepentirás.

 

 

Sobre la roca: Sos del Rey Católico

(6 julio 07)

 

Superado un pequeño incidente producido por el despiste de alguien, los viajeros se adentran hoy en la zona  montañosa, prepirenaica, para  afrontar una nueva jornada por el Aragón histórico – monumental que hoy tampoco les defraudará.

 

Nos vamos a Sos del Rey Católico. El camino discurre entretenido entre las místicas lecturas de nuestro guía Ildefonso Robledo y la observación del paisaje de rocas sedimentarias, humanizado por pueblos que parecen desafiar a la Naturaleza  con sus casas de paredes de piedra, con tejado de losas areniscas y chimeneas troncocónicas, sus campos en bancales donde cultivar&nb