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	<title>ARTE, ARQUEOLOG&#205;A e HISTORIA</title>
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	<description> Bienvenido al portal de nuestra Asociaci&#243;n.
Deseamos que este medio sea una manera de exponer nuestras actividades y, al mismo tiempo, un medio donde puedas participar exponiendo tus trabajos, fotos, comentarios.
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		<title>ARTE, ARQUEOLOG&#205;A e HISTORIA</title>
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		<title>El cementerio andalus&#237; de la calle Barrionuevo 16, en C&#243;rdoba</title>
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		<dc:date>2011-06-29T22:00:00Z</dc:date>
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		<dc:creator>Encarnaci&#243;n Cano Montoro</dc:creator>



		<description>EL CEMENTERIO ANDALUS&#205; DE LA CALLE BARRIONUEVO, 16, EN C&#211;RDOBA Encarnaci&#243;n Cano Montoro 1. INTRODUCCI&#211;N Los resultados obtenidos a ra&#237;z de la Actividad Arqueol&#243;gica Preventiva (A.A.P.) practicada en el solar de la calle Barrionuevo, 16, en C&#243;rdoba, pusieron de manifiesto dos fases de enterramiento medieval isl&#225;mico pertenecientes a los siglos X y XI. En total fueron exhumados parte de los restos &#243;seos humanos que hab&#237;an sido depositados en 12 tumbas, todas ellas excavadas en la (...)

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&lt;a href="https://www.artearqueohistoria.com/spip/rubrique90.html" rel="directory"&gt;A&#241;o 2011&lt;/a&gt;


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 <content:encoded>&lt;img src=&quot;https://www.artearqueohistoria.com/spip/local/cache-vignettes/L139xH109/arton211-dc51a.jpg&quot; alt=&quot;&quot; align=&quot;right&quot; width='139' height='109' class='spip_logos' style='height:109px;width:139px;' /&gt;
		&lt;div class='rss_texte'&gt;&lt;p&gt;	EL CEMENTERIO ANDALUS&#205;&lt;br /&gt; DE LA CALLE BARRIONUEVO, 16, EN C&#211;RDOBA&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Encarnaci&#243;n Cano Montoro &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;span style=&quot;color: rgb(0, 0, 255);&quot;&gt;&lt;strong&gt;1. INTRODUCCI&#211;N&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Los resultados obtenidos a ra&#237;z de la Actividad Arqueol&#243;gica Preventiva (A.A.P.) practicada en el solar de la calle Barrionuevo, 16, en C&#243;rdoba, pusieron de manifiesto dos fases de enterramiento medieval isl&#225;mico pertenecientes a los siglos X y XI. En total fueron exhumados parte de los restos &#243;seos humanos que hab&#237;an sido depositados en 12 tumbas, todas ellas excavadas en la tierra y en un estado de conservaci&#243;n bastante deteriorado. &lt;/p&gt; &lt;p&gt;	As&#237; mismo pertenecientes a &#233;poca moderna, concretamente a los siglos XVI y XVII, se hallaron las estructuras de tres pozos de agua, un pozo ciego y un muro, adem&#225;s de otro pozo ciego excavado en la misma tierra y un estrato de cenizas que brindaron numerosos fragmentos cer&#225;micos adscritos al mismo periodo cronol&#243;gico moderno.&lt;/p&gt; &lt;dl class='spip_document_432 spip_documents spip_documents_left' style='float:left;'&gt;
&lt;dt&gt;&lt;a href=&quot;https://www.artearqueohistoria.com/spip/IMG/jpg/Plano_situacion.jpg&quot; title='JPEG - 387 KB' type=&quot;image/jpeg&quot;&gt;&lt;img src='https://www.artearqueohistoria.com/spip/local/cache-vignettes/L93xH140/Plano_situacion-cb5d5-23025.jpg' width='93' height='140' alt='JPEG - 387 KB' style='height:140px;width:93px;' /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/dt&gt;
&lt;dt class='spip_doc_titre' style='width:120px;'&gt;&lt;strong&gt;Plano situaci&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/dt&gt;
&lt;/dl&gt;
&lt;p&gt;La parcela mencionada y objeto de la actividad arqueol&#243;gica llevada a cabo en su d&#237;a1, se sit&#250;a como ya hemos se&#241;alado en la calle Barrionuevo n&#186; 16 de C&#243;rdoba, encontr&#225;ndose dentro del Conjunto Hist&#243;rico de C&#243;rdoba y formando parte de la collaci&#243;n de Santa Mar&#237;a Magdalena, en el sector suroeste de la Axerqu&#237;a. El solar se encuentra intramuros de la ciudad, justo frente al lienzo de muralla de origen almor&#225;vide que circundaba este arrabal entre Puerta Nueva y la Puerta de Baeza (Figura 1, Plano de Situaci&#243;n). &lt;/p&gt; &lt;p&gt; &lt;/p&gt; &lt;div&gt; &lt;br /&gt; &lt;span style=&quot;color: rgb(0, 0, 255);&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt; 2. AMBIENTE HIST&#211;RICO-ARQUEOL&#211;GICO DE LA ZONA. &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; En el entorno inmediato a este solar no se han recuperado vestigios de ocupaci&#243;n en &#233;poca romana, excepto algunos fragmentos de terra sigillata, encontr&#225;ndonos a unos 800 m del muro oriental de la urbs. Los hallazgos m&#225;s cercanos que revierten cierta importancia se encuentran algo m&#225;s al norte, donde en el entorno de una calzada que transcurr&#237;a por la calle Mu&#241;ices, se localiz&#243; una importante necr&#243;polis de inhumaci&#243;n cerca de la Plaza de la Magdalena. Pero aparte de hallazgos funerarios de este tipo, que se distribu&#237;an a lo largo de las v&#237;as de comunicaci&#243;n que part&#237;an de las puertas orientales de la ciudad romana, destacando entre ellas la V&#237;a Augusta, no se han localizado otros tipos de ocupaci&#243;n. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;span style=&quot;font-size: 10px;&quot;&gt;&lt;i class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;strong class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: rgb(178, 34, 34);&quot;&gt;1&lt;/span&gt;Un edificio de nueva planta preve&#237;a una afecci&#243;n en el subsuelo del solar hasta una profundidad m&#225;xima de -2,00 m respecto a la rasante actual de la calle. La justificaci&#243;n de la A.A.P. vino dada debido a que la parcela en cuesti&#243;n se contempla como Suelo Urbano en el Plan General de Ordenaci&#243;n Urbana dentro del Plan Especial de Protecci&#243;n del Conjunto Hist&#243;rico de C&#243;rdoba, estando afectada por la Ordenanza de Protecci&#243;n Tipol&#243;gica (T&#237;tulo II, cap&#237;tulo IV). El solar se inscribe dentro de la Zona 5 de la Normativa de Protecci&#243;n Arqueol&#243;gico del Plan General de Ordenaci&#243;n Urbana de C&#243;rdoba y por tanto las posibilidades de hallar restos arqueol&#243;gicos en su subsuelo eran muy altas. &lt;br /&gt; Esta A.A.P. fue autorizada por la Direcci&#243;n General de Bienes Culturales el 18 de Junio de 2006, realiz&#225;ndose los trabajos arqueol&#243;gicos desde el 27 de julio hasta el 28 de agosto del mismo a&#241;o.&lt;/strong&gt;&lt;/i&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Ya en &#233;poca andalus&#237;, en este sector se va a conformar un importante arrabal durante la fase califal, sin que conozcamos la densidad del poblamiento para ese momento concreto; este arrabal se denominar&#225; al-Sharqiyya, evolucionando ya en la fase cristiana a Ajarqu&#237;a o Axarquia. En un principio, como cualquier otro arrabal de la madinat, &#233;ste carec&#237;a tambi&#233;n de murallas que lo protegiera frente a las agresiones externas. Ser&#225; durante la primera mitad del siglo XII, concretamente en el a&#241;o 1123, cuando el sult&#225;n almor&#225;vide Al&#237; b. Yusuf, ordene las obras de protecci&#243;n al arrabal con la construcci&#243;n de una muralla en torno a la Axarqu&#237;a.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Durante la primavera del a&#241;o 2006, poco antes de la realizaci&#243;n de nuestra actividad, se realiz&#243; una intervenci&#243;n arqueol&#243;gica en el n&#250;mero 30 de esta misma calle, localiz&#225;ndose 14 tumbas de inhumaci&#243;n con fosas excavadas en la misma tierra y cubiertas, aquellas que las conservaban, con tejas alineadas.&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;	La orientaci&#243;n de las inhumaciones era de E a O con la cabeza al Oeste y las extremidades inferiores al Este, mientras que el rostro miraba hacia el SE casi siempre. La posici&#243;n mayoritaria de los esqueletos se dispon&#237;a dec&#250;bito lateral derecho, aunque tambi&#233;n se pudieron documentar varias excepciones debido a alg&#250;n desplazamiento post mortem de los cuerpos. Durante esta intervenci&#243;n, al igual que ha ocurrido en nuestro caso, se pudieron constatar dos fases de enterramiento; una a cota m&#225;s baja y otra a cota m&#225;s alta, aunque ambas pertenecientes a la fase medieval califal, entre mediados del siglo X y principios del siglo XI d.C. Como suele acontecer para la mayor&#237;a de este tipo de inhumaciones, las tumbas carec&#237;an de ajuares ni adornos asociados (ASENSI, 2006: 48-49).&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; El solar que nos ocupa, se encontraba en el sector m&#225;s oriental del arrabal, muy pr&#243;ximo al posterior recinto almor&#225;vide amurallado, tal y como han demostrado los hallazgos realizados en los solares n&#186; 9 y 49 de la misma calle Barrionuevo, al otro lado de la calle, donde se localizaron algunos trazos de una muralla tardoisl&#225;mica; concretamente el lienzo que transcurr&#237;a entre la Puerta de Andujar, al norte, y la Puerta de Baeza (Bad Abbas) al sur.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;	El trazado de esta muralla se mantuvo en pie hasta finales del siglo XIX y principios del XX, salvo algunas modificaciones hechas a lo largo del tiempo caso de la apertura de una nueva puerta, &#8220;Puerta Nueva&#8221;, situada entre las dos puertas anteriormente mencionadas. El pa&#241;o de muralla al que nos referimos y que transcurr&#237;a justo frente a nuestro solar, se pod&#237;a observar a&#250;n en el Plano de Montis de 1851.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;	Durante este per&#237;odo, la ocupaci&#243;n del lugar no tuvo una gran densidad demogr&#225;fica, si bien, en varios solares inmediatos han ido apareciendo estructuras medievales de car&#225;cter dom&#233;stico. Estas evidencias son las que se han encontrado tanto en los n&#250;meros 36 y 47 de la misma calle Barrionuevo como los cercanos hallazgos de la calle Rav&#233; n&#250;mero 14 o los de la calle Conde de Gavia n&#250;mero 4.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Despu&#233;s de la conquista cristiana, este sector se encuadra dentro de la collaci&#243;n de Santa Mar&#237;a Magdalena, presentando un progresivo despoblamiento del arrabal. Seg&#250;n las fuentes, el lugar en el que practicamos nuestra actividad arqueol&#243;gica se encontraba &#8220;habitado por pocos musulmanes en el momento de la conquista&#8221; (ESCOBAR, 1989: 62). Este relativo despoblamiento para la zona todav&#237;a se mantendr&#225; alg&#250;n tiempo; durante el siglo XIII se vend&#237;an huertas dentro de los l&#237;mites de la collaci&#243;n confirm&#225;ndose la presencia de solares bald&#237;os hasta la primera mitad del siglo XV (ESCOBAR, 1989: 262). A este respecto el mismo top&#243;nimo de la calle, Barrionuevo, de fines del siglo XV, es indicativo de ese despoblamiento al que aludimos para fines de la Edad Media.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;	Durante la &#233;poca moderna, la zona ser&#225; ocupada por construcciones que albergar&#225;n actividades industriales como as&#237; nos lo demuestran las estructuras emergidas en nuestro solar que se asocian a los siglos XVI y XVII, entre las que destacamos tres pozos de agua separados entre s&#237; apenas por dos metros. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;span style=&quot;color: rgb(0, 0, 255);&quot;&gt;&lt;strong&gt;&lt;br /&gt; 3. METODOLOG&#205;A ARQUEOL&#211;GICA EMPLEADA Y DESARROLLO DE LOS TRABAJOS. &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; El objetivo fundamental de la Actividad Arqueol&#243;gica Preventiva realizada en este solar fue el de documentar cient&#237;ficamente todos los restos arqueol&#243;gicos aparecidos para poder evaluar su importancia y estado de conservaci&#243;n&lt;span style=&quot;color: rgb(178, 34, 34);&quot;&gt;2&lt;/span&gt;. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; La excavaci&#243;n se llev&#243; a cabo en su mayor parte con medios manuales, exceptuando la primera capa de escombros contempor&#225;neos (UE 3) para la que se utilizaron medios mec&#225;nicos como una miniexcavadora prevista de cazo de limpieza, siempre bajo la vigilancia directa de la arque&#243;loga. Una vez retirada esta primera capa de escombros contempor&#225;neos, la excavaci&#243;n fue realizada a mano siguiendo la estratigraf&#237;a artificial y/o natural hasta llegar a la cota fijada por el proyecto de obra. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; La exhumaci&#243;n de las cubiertas, dos casos solamente, y de los restos &#243;seos se realiz&#243; con instrumental apropiado para tales tareas, fotografi&#225;ndolos una vez desenterrados y tom&#225;ndoles las notas oportunas de colocaci&#243;n, de conexi&#243;n anat&#243;mica y de cotas a las que se hab&#237;an depositado. Una vez acabadas las tareas mencionadas, los restos de cada individuo fueron levantados y envueltos en papel para ayudar a su mejor conservaci&#243;n, anot&#225;ndose la tumba a la que pertenec&#237;an as&#237; como la parte del esqueleto que se trataba quedando agrupado en un mismo paquete (mano derecha, brazo derecho, v&#233;rtebras&#8230;). &lt;br /&gt; &lt;/p&gt; &lt;div&gt; El material asociado a las tumbas se fue guardando en su unidad estratigr&#225;fica correspondiente permitiendo identificar a qu&#233; relleno o entorno de tumba pertenec&#237;a, despu&#233;s de haber sido lavado e inventariado. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;span style=&quot;color: rgb(0, 0, 255);&quot;&gt;&lt;strong&gt;4. EL CEMENTERIO ANDALUS&#205;. &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; La parcela excavada es de peque&#241;as dimensiones, apenas 90,00 m2, donde fueron exhumadas un total de 11 tumbas, en un estado de conservaci&#243;n, tanto de las fosas como de los restos &#243;seos humanos, bastante deplorable. Debido a las sucesivas edificaciones que desde el siglo XVI-XVII se han ido construyendo de manera consecutiva sobre la zona excavada, la alteraci&#243;n de la necr&#243;polis en esta parcela en concreto es notable, encontr&#225;ndonos con dep&#243;sitos de relleno para los siglos posteriores a la Edad Media, donde los restos &#243;seos humanos pertenecientes al cementerio isl&#225;mico se entremezclan con restos materiales pertenecientes a la Edad Moderna. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;em&gt;&lt;span style=&quot;font-size: 10px;&quot;&gt;&lt;strong class=&quot;spip&quot;&gt;&lt;span style=&quot;color: rgb(178, 34, 34);&quot;&gt;2&lt;/span&gt;El proyecto presentado contemplaba, en base a la normativa municipal de Protecci&#243;n de Patrimonio Arqueol&#243;gico, dos fases de actuaci&#243;n, ya que al tratarse de una nueva edificaci&#243;n con un sistema de zapatas de hormig&#243;n le correspond&#237;a la realizaci&#243;n de una intervenci&#243;n arqueol&#243;gica de tipo sondeo, de 5 x 3 m situado en la zona central del solar y en caso de que &#233;sta resultase positiva, como as&#237; fue el caso, proceder de inmediato a una intervenci&#243;n arqueol&#243;gica en extensi&#243;n. &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Por otra parte, la exhumaci&#243;n de los restos, no fue f&#225;cil, debido sobre todo, a la dureza y sequedad de la tierra por algunos sectores, siendo la t&#243;nica general, la ausencia de l&#237;mites que nos ayudaran a perfilar las fosas, ya que apenas exist&#237;a diferencia entre el relleno de las mismas y las unidades sedimentarias en las que &#233;stas fueron excavadas. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;strong&gt;4.1 Fase I&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt; Dentro de esta primera fase del cementerio, tan solo se pudieron constatar dos enterramientos, clasificados como tumba 10 (UUEE 60, 61, 62 y 63) y tumba 11 (UUEE 64, 65 y 66), pertenecientes ambas a la fase medieval califal como as&#237; nos lo certificaron los materiales asociados al relleno y entorno de las fosas, en los que aparecieron fragmentos cer&#225;micos pertenecientes a las formas jarros/as, jarritos/as y marmitas con las pastas bizcochadas o los vedr&#237;os melados-verdosos, los bordes biselados al interior y la decoraci&#243;n externa pintada con trazos blancos. Tambi&#233;n se pudo documentar la presencia de candiles de piquera con arista en la cazoleta y decoraci&#243;n de goterones verdes.&lt;/div&gt;
&lt;p&gt;	Esta fase de cementerio se encuentra excavada en una misma unidad estratigr&#225;fica homog&#233;nea (UE 59) de color rojizo que se extiende sobre el mismo nivel geol&#243;gico (UE 69).&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;strong&gt;Cubiertas y restos &#243;seos&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; La tumba 10 presentaba una alineaci&#243;n de tejas curvadas (UE 60) delimitando en vertical los laterales de la fosa, mientras que dos tejas superpuestas serv&#237;an para marcar como hito la cabecera de la tumba (&lt;strong&gt;L&#225;mina 1&lt;/strong&gt;).&lt;/p&gt;
&lt;dl class='spip_document_431 spip_documents spip_documents_left' style='float:left;'&gt;
&lt;dt&gt;&lt;a href=&quot;https://www.artearqueohistoria.com/spip/IMG/jpg/Lamina-1--Tumba-10-con--delimitacion-de-fosa-y-cabecero-de-tejas.jpg&quot; title='JPEG - 663.2 KB' type=&quot;image/jpeg&quot;&gt;&lt;img src='https://www.artearqueohistoria.com/spip/local/cache-vignettes/L140xH106/Lamina-1--Tumba-10-con--delimitacion-de-fosa-y-cabecero-de-tejas-86bed-4cc82.jpg' width='140' height='106' alt='JPEG - 663.2 KB' style='height:106px;width:140px;' /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/dt&gt;
&lt;dt class='spip_doc_titre' style='width:140px;'&gt;&lt;strong&gt;L&#225;mina 1. Tumba 10&lt;/strong&gt;&lt;/dt&gt;
&lt;dd class='spip_doc_descriptif' style='width:140px;'&gt;Con delimitaci&#243;n de fosa
y cabecero de teja.
&lt;/dd&gt;
&lt;/dl&gt;
&lt;p&gt; La orientaci&#243;n de la fosa, muy estrecha, apenas 45 cm, era SO-NE. No se pudo constatar si en la zona inferior, otro hito formado por una o dos tejas, delimitaba igualmente la tumba por los pies, ya que la mayor parte de la inhumaci&#243;n quedaba bajo el perfil este del sondeo. No se encontraron tejas que cubrieran la fosa entre ambos l&#237;mites demarcados en vertical, por lo que puede ser, tanto que la tuviera, y que debido a las remociones posteriores de tierra &#233;sta cubierta se perdiera, como que la fosa fuese cubierta solamente con tierra.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;	El cuerpo, perteneciente a un individuo adulto, presentaba una posici&#243;n dec&#250;bito lateral derecho aunque, debido a los movimientos del rigor mortis, con tendencia del torso hacia una posici&#243;n dec&#250;bito supino, con una orientaci&#243;n NE-SO y rostro orientado hacia el SE. Solo se pudo extraer la parte superior del esqueleto: cr&#225;neo, om&#243;platos, clav&#237;cula, costillas, brazos, coxal y v&#233;rtebras de la columna, siendo el estado de conservaci&#243;n de los restos bastante deteriorado. Los miembros superiores se colocaron extendidos a lo largo del torso, sin poder apreciar si las manos se presentaban cruzadas o por el contrario algo distanciadas, debido a la tendencia del cuerpo a inclinarse sobre su espalda (&lt;strong&gt;L&#225;mina 2&lt;/strong&gt;). &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;
&lt;dl class='spip_document_433 spip_documents spip_documents_left' style='float:left;'&gt;
&lt;dt&gt;&lt;a href=&quot;https://www.artearqueohistoria.com/spip/IMG/jpg/Lamina-2--Esqueleto-de-tumba-10.jpg&quot; title='JPEG - 902.8 KB' type=&quot;image/jpeg&quot;&gt;&lt;img src='https://www.artearqueohistoria.com/spip/local/cache-vignettes/L140xH106/Lamina-2--Esqueleto-de-tumba-10-9560d-0a456.jpg' width='140' height='106' alt='JPEG - 902.8 KB' style='height:106px;width:140px;' /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/dt&gt;
&lt;dt class='spip_doc_titre' style='width:140px;'&gt;&lt;strong&gt;L&#225;mina 2. Esqueleto de tumbas&lt;/strong&gt;&lt;/dt&gt;
&lt;/dl&gt;
&lt;p&gt;	La tumba 11, por su parte, no presentaba cubierta de tejas, ni ning&#250;n tipo de delimitaci&#243;n que indicara la ubicaci&#243;n de una tumba, no pudiendo precisar si pudieron existir o no, ya que la alteraci&#243;n de la segunda fase de necr&#243;polis y las edificaciones modernas alteraron notablemente la zona de cementerio perteneciente a esta primera fase. La fosa excavada para la deposici&#243;n del difunto no ha sido posible delimitarla con certeza, ya que en este sector de la parcela, la humedad filtrada ha unificado la unidad sedimentaria donde la fosa se excav&#243; con la unidad sedimentaria que posteriormente cubri&#243; los restos humanos.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;	La deposici&#243;n del cuerpo fue en un principio y, como suele ser habitual, dec&#250;bito lateral derecho, aunque una vez depositado el cuerpo y sin ning&#250;n elemento que acu&#241;ara la mitad superior del cad&#225;ver, el peso fue cediendo hasta colocarse dec&#250;bito prono, lo que podr&#237;a obedecer a una descomposici&#243;n sin cubrici&#243;n de tierra, es decir, la fosa ser&#237;a cubierta una vez depositado el cuerpo del difunto con alg&#250;n tipo de teja, sillar o madera, de lo cual nada se ha podido recuperar. El cad&#225;ver se descompondr&#237;a en un medio a&#233;reo sin sujeci&#243;n de cu&#241;as ni sedimentos terrosos.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;	La posici&#243;n de los restos en origen pues fue igualmente dec&#250;bito lateral derecho con una orientaci&#243;n NE-SO y rostro hacia el SE. La conservaci&#243;n de la inhumaci&#243;n es baja, estando cortada tambi&#233;n, al igual que en el caso anterior, desde las caderas hacia los pies por el pozo de agua 1 de cronolog&#237;a moderna (UUEE 13 y 14). Se pudo extraer el cr&#225;neo, om&#243;platos, costillas, brazos, v&#233;rtebras de la columna, coxal y f&#233;mur derecho. Los restos pertenecen a un individuo adulto sin poder determinar por nuestra parte, a falta de un especialista, el sexo ni una edad m&#225;s concreta del mismo. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;strong&gt;Materiales asociados &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Asociados a este estrato tenemos fragmentos cer&#225;micos de contenedores de agua como jarros/as y jarritos/as decorados con l&#237;neas incisas bajo cubierta verde-melada, con pintura blanca o con l&#237;neas espatuladas, o bien fragmentos de marmitas vidriadas en melado al interior. Los fragmentos que no est&#225;n decorados presentan unas pastas bizcochadas en tonalidades rojizas o anaranjadas. Tanto la tipolog&#237;a como las t&#233;cnicas decorativas de las formas cer&#225;micas nos dan una cronolog&#237;a certera para esta fase del cementerio, siglo X, principios del XI. As&#237; mismo se documentaron fragmentos de candiles de piquera con arista en la cazoleta y decoraci&#243;n en goterones de vedr&#237;o verde, todos ellos adscritos igualmente a los siglos X-XI.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;	No hay evidencia de la utilizaci&#243;n de ata&#250;des, puesto que no han aparecido clavos ni ning&#250;n otro utensilio met&#225;lico, caso de las argollas, que se dispon&#237;an en los laterales de algunas cajas para facilitar la deposici&#243;n del difunto en la fosa. Los cad&#225;veres se envolver&#237;an en alg&#250;n tipo de lienzo a modo de sudario deposit&#225;ndose directamente sobre la fosa excavada en la tierra. Las dos inhumaciones carecen de ning&#250;n tipo de adorno personal, tal y como suele ser lo m&#225;s frecuente dentro de los cementerios isl&#225;micos, donde la austeridad de los enterramientos en el Islam es lo que hace iguales a los individuos a la hora de encontrarse cara a cara con Dios. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;strong&gt;4.2 Fase II&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Se trata de una segunda fase de cementerio andalus&#237; compuesta por nueve inhumaciones, casi todas ellas muy arrasadas debido a la alteraci&#243;n que las construcciones posteriores modernas y contempor&#225;neas han obrado sobre las mismas y por tanto con un grado de conservaci&#243;n muy deteriorado.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;	Las nueve inhumaciones fueron excavadas, igual que en la fase anterior, sobre un mismo estrato (UE 29) arcilloso y de aspecto rojizo con una potencia aproximada de entre 47 y 51 cm, que adem&#225;s descansa directamente sobre el estrato UE 59 de la fase anterior de la necr&#243;polis. No sabemos si esta segunda fase perteneciente tambi&#233;n, seg&#250;n los materiales asociados a la fase isl&#225;mica califal o inmediatamente posterior, postcalifal, se debe a que hubo un periodo corto de abandono del cementerio o simplemente a que el espacio qued&#243; muy limitado y se opt&#243; por cubrir con una capa de tierra las primeras fosas para seguir enterrando a sus muertos a cota m&#225;s alta, como se hizo en otras necr&#243;polis andalus&#237;es caso del cementerio califal localizado en la Avenida del Aeropuerto de C&#243;rdoba con hasta tres niveles artificiales de enterramiento (APARICIO, 2005: 77 y 83), los cementerios de uso dilatado en el tiempo de la Avenida de la Victoria, Plaza de Col&#243;n y Campo de la Verdad, tambi&#233;n en C&#243;rdoba (CASAL, 2001: 286 y 290), el cementerio de Yabal Faruh en M&#225;laga utilizado desde el siglo X hasta el XV (GUIRADO, 1995: 42), el cementerio isl&#225;mico localizado en la Puerta de Toledo de Zaragoza con tres niveles de ocupaci&#243;n desde &#233;poca temprana hasta el siglo XII (GALVE, 1995: 123), el cementerio musulm&#225;n de Puerta Elvira de Granada con un uso prolongado en el tiempo llegando incluso a seguir enterrando en &#233;l, despu&#233;s de la conquista cristiana (L&#211;PEZ, FRESNEDA, TORO, PE&#209;A y ARROYO, 1995: 147), o los cementerios exhumados en Priego de C&#243;rdoba tanto de la necr&#243;polis anterior a la &#233;poca almohade de La Cava (CARMONA y LUNA, 1990: 120) como del cementerio adscrito ya a los siglos XII-XIII de la Plaza Palenque (CARMONA &#193;VILA: 2005, 96). &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;strong&gt;Cubiertas y restos &#243;seos &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; La fosa de la tumba 1 (UUEE 30, 31 y 32), como las del resto de inhumaciones, fue excavada en la misma tierra (UE 29), situ&#225;ndose en el extremo norte del sondeo. Es la mejor conservada, junto con la inhumaci&#243;n 9, de todas las tumbas pertenecientes a esta segunda fase del cementerio. No presentaba ning&#250;n tipo de cubierta ni delimitaci&#243;n lateral. La inhumaci&#243;n ten&#237;a una posici&#243;n dec&#250;bito lateral derecho, con una orientaci&#243;n del cuerpo NE-SO y rostro hacia el SE. La conservaci&#243;n de los restos como es resto, era bastante baja. El cuerpo por su mitad inferior se introduc&#237;a bajo la UE 19, que era una estructura muraria moderna, por lo que habiendo solicitado permiso previo a la Delegaci&#243;n de Cultura de la Junta de Andaluc&#237;a en C&#243;rdoba se permiti&#243; desmontar algunos de los sillares que se interpon&#237;an a la extracci&#243;n completa del esqueleto 1, conserv&#225;ndose finalmente el cr&#225;neo, la mand&#237;bula, los brazos, las costillas, la columna, el coxal y las piernas (&lt;strong&gt;L&#225;mina 3&lt;/strong&gt;). &lt;br /&gt;&lt;/p&gt;
&lt;dl class='spip_document_434 spip_documents spip_documents_left' style='float:left;'&gt;
&lt;dt&gt;&lt;a href=&quot;https://www.artearqueohistoria.com/spip/IMG/jpg/Lamina-3-r90.jpg&quot; title='JPEG - 854.6 KB' type=&quot;image/jpeg&quot;&gt;&lt;img src='https://www.artearqueohistoria.com/spip/local/cache-vignettes/L106xH140/Lamina-3-r90-69f4a-544ff.jpg' width='106' height='140' alt='JPEG - 854.6 KB' style='height:140px;width:106px;' /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/dt&gt;
&lt;dt class='spip_doc_titre' style='width:120px;'&gt;&lt;strong&gt;L&#225;mina 3. Inhumaci&#243;n 1, UE 32.&lt;/strong&gt;&lt;/dt&gt;
&lt;/dl&gt;
&lt;p&gt;	En cuanto a la tumba 2 (UUEE 33, 34 y 35), al igual que la anterior tampoco presentaba cubierta ni demarcaciones de cabecera o piernas que delimitasen el enterramiento, lo cual, podr&#237;a deberse a su desaparici&#243;n en el transcurso de las obras modernas y contempor&#225;neas, ya que la inhumaci&#243;n solamente conservaba las extremidades inferiores. La orientaci&#243;n de las piernas segu&#237;a el ritual caracter&#237;stico de este tipo de enterramientos, es decir, una orientaci&#243;n NE-SO. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Por su parte la tumba 3 (UUEE 36, 37 y 38), sin cubierta, conservaba solamente un pie y parte de la pierna en posici&#243;n dec&#250;bito lateral derecho con la ya consabida orientaci&#243;n NE-SO.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;	Igual suced&#237;a con la tumba 4 (UUEE 39, 40 y 41) conserv&#225;ndose pierna y pie y con la tumba 5 (UUEE 42, 43 y 44) de la que fueron extra&#237;dos los brazos, las manos, el coxal, las piernas y los pies. Ninguna de ellas conservaba cubierta ni hitos se&#241;alizadores de los enterramientos; la deposici&#243;n de los cuerpos a tenor de la colocaci&#243;n de los restos conservados segu&#237;a el ritual prescrito para los enterramientos hispanomusulmanes, con posiciones dec&#250;bito lateral derecho y orientaci&#243;n NE-SO.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;	Estas cinco fosas presentaban, con alguna escasa diferencia de cota, una alineaci&#243;n ordenada dentro del solar, estando todas estas inhumaciones 2, 3, 4 y 5, como ya hemos indicado, muy alteradas por su parte superior debido a la transformaci&#243;n del espacio por la mano del hombre en los siglos posteriores a la &#233;poca medieval, conservando en todos estos casos solo las extremidades inferiores de los esqueletos (&lt;strong&gt;L&#225;minas 4 y 5&lt;/strong&gt;).&lt;/p&gt; &lt;dl class='spip_document_435 spip_documents spip_documents_left' style='float:left;'&gt;
&lt;dt&gt;&lt;a href=&quot;https://www.artearqueohistoria.com/spip/IMG/jpg/Lamina-4.jpg&quot; title='JPEG - 227.4 KB' type=&quot;image/jpeg&quot;&gt;&lt;img src='https://www.artearqueohistoria.com/spip/local/cache-vignettes/L140xH106/Lamina-4-345e9-67ea9.jpg' width='140' height='106' alt='JPEG - 227.4 KB' style='height:106px;width:140px;' /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/dt&gt;
&lt;dt class='spip_doc_titre' style='width:140px;'&gt;&lt;strong&gt;L&#225;mina 4. Inhumaciones 2,3,4 y 5 bajo UE19&lt;/strong&gt;&lt;/dt&gt;
&lt;/dl&gt;
&lt;dl class='spip_document_436 spip_documents spip_documents_right' style='float:right;'&gt;
&lt;dt&gt;&lt;a href=&quot;https://www.artearqueohistoria.com/spip/IMG/jpg/lamina-5.jpg&quot; title='JPEG - 238.9 KB' type=&quot;image/jpeg&quot;&gt;&lt;img src='https://www.artearqueohistoria.com/spip/local/cache-vignettes/L140xH106/lamina-5-6c944-25bdd.jpg' width='140' height='106' alt='JPEG - 238.9 KB' style='height:106px;width:140px;' /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/dt&gt;
&lt;dt class='spip_doc_titre' style='width:140px;'&gt;&lt;strong&gt;L&#225;mina 5. Inhumaciones 1,2,3 bajo muro UE19&lt;/strong&gt;&lt;/dt&gt;
&lt;/dl&gt;
&lt;p&gt;	Separadas de las tumbas 1, 2, 3, 4 y 5 por las riostras contempor&#225;neas UE 11, 12, 13 y 14, al sur del solar se exhumaron las inhumaciones 6, 7, 8 y 9, que al contrario que las anteriores no segu&#237;an ning&#250;n tipo de alineaci&#243;n.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;	La tumba 6 (UUEE 45, 46, 47 y 48) que se encontraba en un estado muy alterado debido a la construcci&#243;n de la casa contempor&#225;nea ya derrumbada, presentaba parte de la cubierta de tejas alineadas en la que se iban alternando los extremos anchos con los estrechos (UE 45). De la inhumaci&#243;n, solo se pudo documentar algunos huesos largos de las piernas que presentaban una disposici&#243;n dec&#250;bito lateral derecho y una orientaci&#243;n NE-SO (&lt;strong&gt;L&#225;mina 6&lt;/strong&gt;).&lt;/p&gt; &lt;dl class='spip_document_432 spip_documents spip_documents_left' style='float:left;'&gt;
&lt;dt&gt;&lt;a href=&quot;https://www.artearqueohistoria.com/spip/IMG/jpg/Plano_situacion.jpg&quot; title='JPEG - 387 KB' type=&quot;image/jpeg&quot;&gt;&lt;img src='https://www.artearqueohistoria.com/spip/local/cache-vignettes/L93xH140/Plano_situacion-cb5d5-23025.jpg' width='93' height='140' alt='JPEG - 387 KB' style='height:140px;width:93px;' /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/dt&gt;
&lt;dt class='spip_doc_titre' style='width:120px;'&gt;&lt;strong&gt;Plano situaci&#243;n&lt;/strong&gt;&lt;/dt&gt;
&lt;/dl&gt;
&lt;p&gt;	La tumba 7 (UUEE 49, 50 y 51), hab&#237;a sido excavada en fosa, pero no se pudo constatar ninguna cubierta ni delimitaci&#243;n cer&#225;mica o p&#233;trea. Los restos &#243;seos estaban compuestos solamente por las costillas y la parte superior de un hueso h&#250;mero junto a una mand&#237;bula desplazada de su posici&#243;n inicial, el coxal y parte de una pierna con su pie, todo ello en una disposici&#243;n dec&#250;bito lateral derecho, orientada de NE-SO y en un estado de conservaci&#243;n muy deteriorado.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;	Al oeste de las tumbas 6 y 7, se excav&#243; la UE 55, que es un estrato con gran cantidad de restos &#243;seos humanos removidos y sin conexi&#243;n anat&#243;mica, pertenecientes probablemente a m&#225;s de una inhumaci&#243;n, fruto de haberlos apartado a un lado cuando se edific&#243; la casa contempor&#225;nea, ya que la tierra rojiza que los conten&#237;a perteneciente a la UE 29 pose&#237;a gran cantidad de fragmentos de hormig&#243;n y ladrillos contempor&#225;neos que la hab&#237;a compactado en grado muy severo.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;	Tampoco la fosa de la tumba 8 conservaba ninguna cubierta ni hito delimitador presentando, como todas las dem&#225;s, una orientaci&#243;n NE-SO (UUEE 52, 53 y 54). Por su parte los restos recuperados dentro de la fosa, con un estado de conservaci&#243;n bastante bajo, fueron escasos, aunque tanto el brazo y mano derecha, el coxal como ambos f&#233;mures estaban en conexi&#243;n anat&#243;mica, pudiendo relacionarlos todos ellos con un solo enterramiento. A tenor de la disposici&#243;n de estos restos, parece obvio que la posici&#243;n inicial fue dec&#250;bito lateral derecho.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;	La tumba 9 (UUEE 56, 57 y 58) presentaba una mejor conservaci&#243;n que las tumbas 6, 7 y 8, habi&#233;ndose podido extraer el cr&#225;neo, las costillas, los om&#243;platos, los brazos, las manos, las v&#233;rtebras, el coxal, las piernas y los pies. La fosa no conservaba tampoco en este caso cubierta de tejas o sillares de calcarenita. La disposici&#243;n del cuerpo era dec&#250;bito lateral derecho con una orientaci&#243;n NE-SO para el cuerpo, mientras que el rostro estaba mirando hacia el SE. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Los individuos de esta segunda fase eran todos adultos, no habiendo aparecido ning&#250;n esqueleto infantil entre ellos. El margen para analizar en qu&#233; intervalo concreto de a&#241;os dentro de la edad adulta nos movemos, as&#237; como el sexo al que pertenec&#237;an cada uno de los enterramientos queda a la espera de un an&#225;lisis por parte de especialistas. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;strong&gt;Materiales asociados &lt;/strong&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Los materiales asociados a este estrato nos dan una cronolog&#237;a entre la segunda mitad del siglo X y principios del XI con fragmentos de ataifores decorados al interior con la t&#233;cnica del verde manganeso, aunque muy perdidos, formas de transporte y contenedores de l&#237;quidos con l&#237;neas incisas y c&#237;rculos impresos bajo cubiertas meladas-verdosas y jarritos/as decorados al exterior con pintura en blanco o en negro, destacando un fragmento con un motivo geom&#233;trico ajedrezado en blanco y sobre todo una base plana con ascenso de paredes curvas pintada al exterior con motivos tambi&#233;n en blanco que imitan las escamas de un reptil o de un pez. Los fragmentos de candiles nos vuelven a certificar esta cronolog&#237;a al tratarse de candiles de piquera con la t&#237;pica arista omeya dispuesta alrededor del dep&#243;sito del cacharro.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;	En esta segunda fase de enterramientos para el cementerio que nos ocupa, y al igual que para la primera, tampoco se han evidenciado restos de ata&#250;des donde los difuntos fuesen guardados antes de su deposici&#243;n en las fosas excavadas en la misma tierra. La ausencia de clavos o de alg&#250;n tipo de material met&#225;lico, tipo argollas, as&#237; nos lo confirma. Los cad&#225;veres, lo mismo que para la fase anterior, ser&#237;an envueltos en unos lienzos que se depositar&#237;an directamente sobre el suelo de las fosas desprovistos en todos nuestros casos de adornos personales, tales como joyas, anillos o pendientes, o atav&#237;os sobre el vestido.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;	El caso de que una sola de las tumbas presente cubierta de tejas no quiere decir que no hubiese m&#225;s de ellas sobre los otros enterramientos, pudiendo haberse perdido en su mayor&#237;a durante el transcurso de los siglos dado el grado de arrasamiento que presentan la mayor parte de las inhumaciones.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;span style=&quot;color: rgb(0, 0, 255);&quot;&gt;&lt;strong&gt;5. CONCLUSIONES. &lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; En la Actividad Arqueol&#243;gica Preventiva realizada en la calle Barrionuevo n&#186; 16 se localizaron dos fases de enterramiento pertenecientes a los siglos X y XI.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;	Una primera fase perteneciente al periodo califal en la que solamente se exhumaron dos tumbas, la 10 y 11, una de ellas con cubierta de tejas, y una segunda fase a cota m&#225;s alta, perteneciente tambi&#233;n a &#233;poca califal o inmediatamente posterior a &#233;sta en la que se localizaron nueve inhumaciones, tumbas 1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8 y 9, siendo la tumba 6, la &#250;nica que conservaba parte de una cubierta con tejas.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;	Todos los enterramientos de una u otra fase presentaban la misma disposici&#243;n dec&#250;bito lateral derecho con una orientaci&#243;n NE-SO y rostro, de aquellos que lo conservaban, mirando hacia el SE. La mayor&#237;a de las inhumaciones ten&#237;an un nivel de conservaci&#243;n muy deteriorado al estar muy arrasados debido a las construcciones modernas y contempor&#225;neas. No se observaron individuos infantiles, perteneciendo la totalidad de los esqueletos a individuos adultos. Todas las fosas, ya fueran de una primera fase o de la segunda se encontraban excavadas en la misma tierra, estando sin revestir ni encofrar al interior de las mismas. No tenemos constancia que se utilizaran ata&#250;des en el caso que nos ocupa, pues no se han encontrado aparte de un solo clavo, ning&#250;n otro elemento met&#225;lico que se pueda asociar a cajas de madera. Este puede ser otro dato de cementerio temprano, ya que los ata&#250;des se empiezan a utilizar de forma generalizada a partir de fines del siglo XI principios del XII (CASAL, 2001: 288 y PERAL, 1995: 23). No obstante, tambi&#233;n tenemos excepciones como es el caso de algunas evidencias en la utilizaci&#243;n de cajas de madera para otra necr&#243;polis cordobesa contempor&#225;nea a la nuestra, concretamente al cementerio, o parte del cementerio, excavado cerca de la glorieta de Ibn Zaydun, en el que asociados a algunas tumbas aparecieron clavos, anillas, ganchos o abrazaderas e incluso una bisagra (APARICIO, 2004: 980), demostrando el uso de ata&#250;des para algunas inhumaciones ya durante el periodo califal. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Los cementerios, salvo excepciones, por lo general se situaban fuera de las murallas de la ciudad, en un lateral de los caminos y cerca normalmente de las puertas de entrada y salida a las medinas (TORRES BALB&#193;S, 1957: 133). Como ya hemos dicho tanto la actividad arqueol&#243;gica practicada en el n&#250;mero 30 de esta misma calle Barrionuevo, con la localizaci&#243;n de 14 tumbas, como la nuestra confirman la existencia de un cementerio para el per&#237;odo califal al este de la ciudad y en una zona a extramuros de la medina. La muralla realizada en el a&#241;o 1123 por mandato del sult&#225;n almor&#225;vide Al&#237; Ibn Yusuf dejar&#225; a la zona ocupada como cementerio durante el periodo califal dentro del recinto amurallado, pero para este momento, siglo XII ya, el espacio utilizado como cementerio, dadas las evidencias arqueol&#243;gicas, hab&#237;a dejado de utilizarse como tal, por lo que los enterramientos para este sector concreto de la ciudad habr&#237;an pasado a realizarse en un nuevo espacio fuera del recinto amurallado. Es posible que la zona de antiguo cementerio permaneciera durante mucho tiempo como zona de huertas y ejidos, hasta la llegada del siglo XV, cuando el espacio se empieza a edificar con estructuras asociadas a la industria como as&#237; lo demuestran la gran cantidad de pozos de agua que se acumulan en tan peque&#241;o espacio, pasando a denominarse este sector bald&#237;o hasta entonces, como Barrionuevo.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;	Los materiales asociados a nuestros enterramientos, aparte de situarnos cronol&#243;gicamente dentro del siglo X y principios del XI, hablan de ciertas costumbres o rituales funerarios practicados por los amigos y familiares de los difuntos una vez depositados los cad&#225;veres dentro de las fosas. Llama la atenci&#243;n que las principales formas cer&#225;micas halladas pertenezcan a utensilios para iluminar como los candiles, a contenedores de agua, tales como jarros o jarritos y a formas relacionadas con el servicio de mesa como puedan ser las marmitas o los platos y ataifores.&lt;/p&gt; &lt;p&gt;	Empezando con el primer utensilio cer&#225;mico a destacar &#233;ste ser&#237;a el candil. La presencia del candil entre los dep&#243;sitos sedimentarios asociados a las tumbas obedece a dos cuestiones distintas y sin embargo ambas entrelazadas, una ser&#237;a la de iluminar literalmente a quienes se acercan a la tumba del amigo o familiar fallecido las siete noches siguientes a su enterramiento para cumplir con las oraciones nocturnas que se practicaban en el mismo lugar del enterramiento (PERAL, 1995: 25), y por otro lado est&#225; su faceta simb&#243;lica. El candil tambi&#233;n da luz a la tiniebla de la sepultura, son numerosas las Suras cor&#225;nicas que hacen referencia a ello, un ejemplo ser&#237;a &#8220;Dios es la luz de los cielos y de la tierra. Su luz es comparable a una hornacina en la que hay un pabilo encendido&#8230;&#8221; (Sura 24.35) (MART&#205;NEZ, MELLADO y MU&#209;OZ, 1995: 107 y CASAL, 2001: 298). Candiles asociados a los siglos X-XI se han encontrado durante la exhumaci&#243;n de los cementerios del centro comercial Carrefour o del Paseo de la Victoria, ambas en C&#243;rdoba (CASAL, 2001: 298 y 307-308).&lt;/p&gt; &lt;p&gt;	Los contenedores de agua, tales como jarros y jarritos, tambi&#233;n se pueden asociar seg&#250;n Mart&#237;nez et al. al simbolismo funerario isl&#225;mico, ya que al depositarse estos recipientes con agua en el espacio de la tumba acercar&#237;an al difunto al Para&#237;so descrito en el Cor&#225;n. Hay varias Suras que hacen referencia al Para&#237;so donde el agua discurre por numerosos arroyos, fuentes y jardines. As&#237; mismo, seg&#250;n algunas otras Suras, los elegidos de Dios beber&#225;n de una copa de agua viva que no se agotar&#225; jam&#225;s. Por tanto los contenedores de l&#237;quidos aportar&#237;an en el mundo funerario uno de los elementos principales del para&#237;so: el agua (MART&#205;NEZ et al., 1995: 108).&lt;/p&gt; &lt;p&gt;	Esto sin embargo no se da con frecuencia en los cementerios isl&#225;micos medievales; los restos materiales asociados como objetos simb&#243;licos funerarios son m&#225;s bien escasos en comparaci&#243;n con la totalidad de los enterramientos documentados. Mart&#237;nez y otros, lo atribuyen a que quiz&#225; la incorporaci&#243;n de estos elementos a determinadas sepulturas podr&#237;a venir producido por la necesidad de ayuda que algunos individuos tendr&#237;an al morir para entrar en el para&#237;so debido a sus acciones en vida. Depositando estos objetos simb&#243;licos, como las jarras llenas de agua, los vivos ayudar&#237;an a mediar en el camino de b&#250;squeda del para&#237;so por parte del difunto, potenciando as&#237; mismo la capacidad de clemencia de Dios ante el alma del fallecido (MART&#205;NEZ et al., 1995: 109).&lt;/p&gt; &lt;p&gt;	Este mismo motivo simb&#243;lico se alude tambi&#233;n para la aparici&#243;n de otras formas de recipientes cer&#225;micos como son los platos o ataifores, las jofainas o las cazuelas y marmitas. Cabe la posibilidad de la ofrenda que en estos platos nutridos de frutas se hiciera al difunto con el prop&#243;sito de acercarlo al Para&#237;so al hacerlo part&#237;cipe los banquetes descritos en el Cor&#225;n por medio de Suras como aquella que dice &#8220;reclinados, pedir&#225;n fruta abundante y bebida&#8221; (Sura 38. 50-51) (MART&#205;NEZ et al., 1995: 108 y FERN&#193;NDEZ, 1995: 51).&lt;/p&gt; &lt;p&gt;	En lo que a nuestras sepulturas se refiere, los fragmentos cer&#225;micos son como ya hemos dicho abundantes y variados, y aunque no descartamos las posibilidades simb&#243;licas anteriormente descritas, tampoco encontramos objetos relacionados directamente con una fosa en concreto, debido a la ya mencionada alteraci&#243;n del solar. No podemos precisar si esos recipientes tanto abiertos como cerrados formaban parte de una simbolog&#237;a funeraria, puesto que la mayor parte de los fragmentos se han encontrado de manera global en los niveles sedimentarios donde se excavaron las fosas de ambas fases de necr&#243;polis. En el caso de los candiles, s&#237; apostamos por la utilizaci&#243;n de los mismos para las oraciones nocturnas de las siete noches siguientes a la inhumaci&#243;n de un cad&#225;ver, al ser esto un cumplimiento obligado dentro de la funeraria isl&#225;mica, no tanto el ofrecimiento de banquetes simb&#243;licos al difunto con agua y frutas, que como la arqueolog&#237;a lo demuestra, fue una costumbre menos difundida y que a veces obedecer&#237;a a creencias personales acerca de la necesidad de ejercer como mediadores para el perd&#243;n del difunto. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;span style=&quot;color: rgb(0, 0, 255);&quot;&gt;&lt;strong&gt;BIBLIOGRAF&#205;A&lt;/strong&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; APARICIO S&#193;NCHEZ, L. (2004): &#8220;Intervenci&#243;n arqueol&#243;gica de urgencia en la Parcela 1 de la U.A. 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